Cardenal hondureño: "No tenemos que desesperarnos por el coronavirus"

Las autoridades de Honduras reportan nueve casos de ciudadanos en seguimiento por sospecha de Covid-19.

El cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez.
El cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez.

Tegucigalapa, Honduras

El cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez, dijo este domingo que el coronavirus ha puesto de "rodillas" a un mundo "lleno de soberbia", pero cree que el dengue "es mucho peor" ya que ha causado decenas de muertos este año en Latinoamérica.

"Qué va a pasar hoy con una humanidad llena de soberbia, que en un determinado momento microorganismos hacen que todo un continente se ponga de rodillas, la soberbia de aquellos que creen que en el poder de las armas, de los ejércitos, del progreso material, de la industria, en un instante se paraliza por un virus, por cosas invisibles, por cosas impredecibles", señaló Rodríguez en la misa que ofició en la Catedral de Tegucigalpa ante decenas de católicos.

Destacó la necesidad de "poner otra vez orden en la jerarquía de valores, aunque se tenga todo el poder, todo el dinero, todas las armas, la vida del hombre, como dice el salmo, es frágil como la flor del campo que la rosa el viento y ya no existe".

"Es cierto que estamos en una emergencia muy grande, en este mundo de Dios con ese famosos coronavirus, pero atención queridos hermanos, el dengue es mucho peor y ha causado muchísimas más muertes y somos indiferentes y sigue proliferando.

Las autoridades de Honduras reportan nueve casos de ciudadanos en seguimiento por sospecha de Covid-19, aunque sin ningún contagio confirmado, pero se contabilizan siete muertes por dengue.

El cardenal hondureño recomendó a la población limpiar sus hogares y "seguir los lineamientos que nos dice la medicina porque el dengue es peor que el coronavirus y el mundo tiembla ante ese virus y no hace caso, el dengue que va minando vidas de hondureños".

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Un total de ocho personas han fallecido por dengue grave o hemorrágico en Honduras en lo que va del año.

Corresponsabilidad

El religioso enfatizó que el coronavirus "todavía no ha llegado (a Honduras), gracias a Dios, pero debemos prevenir, sabemos que Dios nos ha dado la inteligencia para poder seguir los lineamientos de la salud".

Rodríguez instó a los hondureños a "no esperar que todo venga de otros, a ver si el Ministerio de Salud va a dar soluciones o prevención, claro que lo tiene que hacer, pero cada uno de nosotros tiene que ser corresponsable”.

"Queridos hermanas y hermanos no tenemos que desesperarnos ni angustiarnos, tristemente por la difusión de noticias de ese virus, tantas personas están con miedo, no, nuestra esperanza está puesta firmemente en Dios, pero tenemos que colaborar y, por consiguiente, cuidemos la salud, cuidemos la limpieza, cuidemos también una sana alimentación”, subrayó.

Pese a estar en plena época de Cuaresma, con más asistentes a las misas, el cardenal considera que no es necesario "restringir" el saludo de mano para darse la paz durante el oficio, pero sí comulgar con la hostia consagrada en la mano.

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Un empleado de una aerolínea usa una máscara protectora como precaución contra la propagación del nuevo coronavirus en el Aeropuerto Internacional Toncontin. AFP

Violencia y mierte

Rodríguez enfatizó que en Honduras hay necesidad de "salir de las tinieblas del mal, de la violencia, de la muerte, seguimos matándonos entre nosotros mismos" y se preguntó "cuándo vamos a entender que la vida es sagrada, que nadie le puede quitar la vida a nadie”.

“Honduras no puede continuar así, si no dejamos entrar a Dios en nuestros corazones, esto puede convertirse y seguir siendo un matadero y no, Dios quiere que vivamos en paz, en el respeto de la vida, en el respeto de cada uno y cada una, pero esto sólo puede suceder si abrimos nuestros corazones a la palabra de Dios”, añadió.

La violencia en Honduras deja un promedio diario de entre diez y doce homicidios, atribuidos a diversos motivos, según cifras oficiales.

El crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas son los principales problemas que azotan al país centroamericano.

La Prensa