Pesca sin control y aguas residuales dañan el 54% del arrecife hondureño

La pesca, las aguas residuales, el mal manejo de residuos sólidos y la falta de educación ambiental están dañando el arrecife

Los investigadores monitorearon 73 sitios en el país donde se encuentran arrecifes.
Los investigadores monitorearon 73 sitios en el país donde se encuentran arrecifes.

Tegucigalpa, Honduras.

El arrecife hondureño necesita mayor protección para mejorar su estado salud, de lo contrario, continuarán perdiéndose especies de peces.

La organización Arrecifes Saludables monitoreó 73 sitios de las cinco regiones del país donde se encuentra el arrecife mesoamericano.

Esas regiones fueron Guanaja, Roatán, Utila, Cayos Cochinos y la costa oeste del país.

Los datos establecen que solo el 4% se encuentra en buen estado, el 27% es regular, y un 54% está en mal estado. “Tenemos Drysdale que revertir este número, específicamente en los peces, los datos por subregión dicen que cuatro de las cinco subregiones están en mal estado, una de las cinco está en estado regular”, dijo Ian , coordinador para Honduras de Arrecifes Saludables. De acuerdo con los socios que integran la iniciativa Arrecifes Saludables en el país, los principales problemas son las aguas residuales no tratadas, destrucción de hábitats críticos, manejo inadecuado de residuos sólidos, falta de educación ambiental, leyes no aplicadas, entre otros.

Drysdale manifestó que solo el 1.8% de la población que vive dentro de la cuenca del Sistema Arrecifal Mesoamericano cuenta con acceso al saneamiento.

Honduras tiene 741 hectáreas de área marina protegidas en el litoral atlántico, de acuerdo con los datos del Instituto de Conservación Forestal.

Zonas de recuperación.

El informe establece que se necesitan más zonas de recuperación pesquera con una mejor aplicación, incluyendo la asistencia de la Fuerza Naval. Esa es una de las herramientas más importantes para el manejo pesquero, pues allí se restringe la extracción de peces.

En Honduras el número de peces comerciales se redujo de 675 gramos por 100 metros cuadrados a 383; mientras que los herbívoros pasaron de 4,474 a 1,981 gramos por 100 metros cuadrados.

La Prensa