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Honduras recuerda con sequía devastación que dejó huracán Fifí

El 17 de septiembre de 1974 la fuerza descomunal del Fifí causó graves destrozos, principalmente en toda la zona norte de Honduras.

Los pronósticos, al menos para la región central, donde se localiza Tegucigalpa, han fallado en septiembre, luego de que se había anunciado que habría lluvias al menos cada tres días.
Los pronósticos, al menos para la región central, donde se localiza Tegucigalpa, han fallado en septiembre, luego de que se había anunciado que habría lluvias al menos cada tres días.

San Pedro Sula, Honduras

En un ambiente de severa sequía en varias regiones, lo que ha causado la pérdida de cultivos agrícolas y ganado, entre otros daños, Honduras recuerda esta semana el paso devastador del huracán Fifí, hace 45 años, que dejó unos 10.000 muertos y millonarias pérdidas materiales.

El 17 de septiembre de 1974, la fuerza descomunal del Fifí, que se formó en aguas del Caribe, causaba graves destrozos, principalmente en toda la zona norte del país centroamericano, aunque el efecto de las torrenciales lluvias afectó a todo el país.

Ese año, el pequeño municipio de Choloma, cercano a San Pedro Sula, norte, la segunda ciudad más importante del país, quedó sepultado entre toneladas de lodo y todo tipo de basura.

Choloma, que resurgió entre el lodo, fue declarada "Ciudad mártir", y ahora es una región próspera del caribeño departamento de Cortés.

En condiciones normales de tiempo, septiembre y octubre han sido los meses más lluviosos en Honduras, pero con el cambio climático el ciclo de precipitaciones se ha alterado.

Este año la sequía ha afectado con mayor intensidad regiones rurales y urbanas del oriente, centro, sur y parte del occidente del país.

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Pobladores de la capital recogen agua potable en barriles.

Una de las ciudades más afectadas es Tegucigalpa, con 1,5 millones de habitantes, cuyo alcalde, Nasry Asfura, reiteró el domingo que el racionamiento de agua será más drástico debido a que las tres principales represas que abastecen de líquido a la capital hondureña han reducido drásticamente su caudal.

2019
Ha llovido poco, pero solamente en algunas regiones del país, que además todos los años pierde alrededor de 60,000 hectáreas de bosques debido a incendios forestales, muchos provocados por el hombre.

El agua que hasta la semana pasada los usuarios la recibían cada cinco días, a partir de la presente será cada siete y así irá aumentando si no llueve suficiente en lo que resta del año.

Los pronósticos, al menos para la región central, donde se localiza Tegucigalpa, han fallado en septiembre, luego de que se había anunciado que habría lluvias al menos cada tres días.

Asfura hizo un nuevo llamamiento a los habitantes de Tegucigalpa "a cuidar el agua" y recalcó que de no llover lo suficiente en lo que resta del año, la sequía será más severa en el verano de 2020.

Una nueva revisión del drástico racionamiento de agua en Tegucigalpa se hará el 15 de octubre, indicó hoy a periodistas el gerente de la División Metropolitana del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sanaa), Carlos Hernández.

Las autoridades del Sanaa calculan que las represas tienen agua para suplir a la capital, de manera racionada, hasta el 24 de noviembre.

La situación es preocupante porque la temporada de lluvia, que normalmente debería ser entre mayo y noviembre, este año se ha alterado tanto, al grado que por primera vez el caudal de las represas de Tegucigalpa ha caído al nivel mínimo, señaló Hernández.

En otros años, septiembre ha sido de muchas lluvias, producto de la temporada de huracanes y tormentas tropicales en el Caribe.

El territorio hondureño se volvió más vulnerable después del paso del demoledor huracán Mitch, que entre a finales de octubre e inicios de noviembre de 1998, hace casi 21 años, dejó más de 5.000 muertos y pérdidas económicas por más de 3.000 millones de dólares.

Hasta antes del Mitch, que causó estragos en todo el país, el huracán Fifí fue el más fuerte que había afectado a Honduras, país que con el cambio climático igual sufre si llueve poco o demasiado.

Hay regiones que, por su alta vulnerabilidad, una tormenta de media hora deja destrozos, a veces con saldo de víctimas mortales. EFE