Más noticias

Cristina Kirchner tiene un pie en la cárcel por los cuadernos de un chofer

Durante más de una década, un conductor cercano a un ministro documentó todos los sobornos recibidos por una estructura ilegal liderada por los Kirchner, según la Fiscalía

Los expresidentes de Argentina, Nestor -ya fallecido- y su esposa Cristina Kirchner junto a sus hijos Máximo y Florencia en una foto de archivo.
Los expresidentes de Argentina, Nestor -ya fallecido- y su esposa Cristina Kirchner junto a sus hijos Máximo y Florencia en una foto de archivo.

Buenos Aires, Argentina

El sargento retirado Óscar Bernardo Centeno puso en práctica, de manera magistral, lo que aprendió en uno de los batallones del Ejército argentino: espió y ducumentó todas las vueltas de los jefes para, cuando las circunstancias lo arrinconaran, extorsionarlos.

$160 millones
Óscar Bernardo Centeno, según la Fiscalía, transportó en el carro esta exorbitante suma de sobornos de la red de los Kirchner.

Sin embargo, el arma, que intelectualmente fraguó durante 10 años, se le escapó de las manos y su mujer -Hilda Horovitz- por estar despechada la usó para destapar un nuevo caso de corrupción en Argentina que tiene a la expresidente Cristina Fernández con un pie en la cárcel.

Esta historia, mejor dicho, este nuevo espisodio de corrupción, se llama Los cuadernos de las coimas, así lo tituló La Nación, el diario de Buenos Aires que logró conseguir todo el material de espionaje de Centeno (cuadernos y videos) que muestra cómo los funcionarios de Fernández transportaban y entregaban el dinero obtenido como sobornos.

El principio

Óscar Centeno se convirtió en un hombre de confianza y chofer de Roberto Baratta, la mano derecha del exministro argentino Julio de Vido durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015).

Entre 2003 y 2015, es decir durante 12 años, Centeno escribió con lujo de detalles (con fechas, horas, lugares, nombres de personas y descripciones físicas) en ocho cuadernos todos los movimientos que él y su jefe realizaban, además, en muchas ocasiones los filmó (con relato de su voz incluido).

JT-ARGENTINA7-020918(800x600)
Luego de que La Nación publicara los cuadernos (están disponibles en lanacion.com.ar), autoridades policiales allanaron propiedades de Cristina Fernández, quien ha declarado dos veces.

Por ejemplo, según publicación de La Nación, Centeno escribió en uno de los cuadernos: “20/07/2010. Del ministerio lo llevé al Lic. Baratta a Juncal 1740, mientras íbamos el Lic. habló con alguien y le dijo que: ‘estábamos llegando y que baje con la bolsa’. Cuando llegamos, un señor de anteojos y calvo parcialmente le alcanzó una bolsa de papel madera con $250,000 (doscientos cincuenta mil dólares) y nos fuimos al departamento del Lic. Baratta donde bajó con el dinero, lo dejó y a la media hora lo llevé al dpto. del ministro De Vido, donde tenía una cena por el Día del Amigo. A las 23.10 bajó con Santiago de Vido, a quienes dejé en sus respectivos docimicilios”.

En esos cuadernos escolares, el chofer registró centenares de movimientos que ahora son las pruebas que incriminan a Fernández, exministros y otros funcionarios.

La Oficina Anticorrupción (OA) de Argentina (de acuerdo con un comunicado publicado en su página web) dice que, además de Baratta, otras personas se encargaron de recibir dinero, entre ellas José María Olazagasti, Hugo Larraburu, Juan Manuel Abal Medina, Daniel Muñoz, Claudio Uberti, y José López. “El destino (...) de lo recaudado era un edificio vinculado al matrimonio presidencial o la quinta presidencial de Olivos. También habrían recibido dinero el exjuez Norberto Oyarbide y el exintegrante de la AGN Javier Fernández”, señala.

JT-ARGENTINA1-020918(800x600)
Aceptan delitos. Unos 15 imputados han aceptado los delitos.

Política

En los cuadernos, Centeno consignó los momentos observados cuando ejecutivos de empresas entregaban los sobornos a los amigos de la pareja Kirchner para financiar las campañas políticas.

“En el último Gobierno de Cristina Kirchner se dieron dos campañas: una legislativa, en 2013; la otra, la presidencial de 2015. Justamente de esos dos años hay registro en los cuadernos que escribió Óscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta. Durante ese tiempo y siempre, según las anotaciones que investiga la justicia, Electroingeniería, Iecsa y Albanesi fueron las compañías que más dinero entregaron”, publicó La Nación el martes.

Entrega
El diario La Nación entregó los cuadernos a las autoridades argentinas para que investigaran el caso.

En los últimos tres años de gobierno de Cristina, de acuerdo con un análisis de La Nación, los funcionarios que obedecían a Julio de Vido “recolectaron $56.3 millones” para financiar las campañas.

“Los llevé a Nelson (Lazarte) y al licenciado Baratta a Alem y Lavalle, se fueron caminando a 25 de Mayo 489 y mientras di la vuela con el auto ya estaban esperándome con el bolso lleno de dinero. Hablaban de ocho millones de dólares y regresamos al Minplan (Ministerio de Planificación Federal)”, escribió el chofer sobre la entrega de dinero que hizo la empresa Electroingeniería.

Luego de que el referido diario explotara el escándalo (1 de agosto), las autoridades policiales, por orden del juez Claudio Bonadio, capturaron a Gerardo Ferreyra, propietario y vicepresidente de Electroingeniería, por pagar sobornos para obtener contratos estatales.

Pero Ferreyra, quien permanece privado de libertad en un presidio, en su cuenta de Twitter @ferreyragerardo, a través de otra persona, ha publicado que él jamás pagó sobornos y acepta que aportó dinero a la campaña de los Kirchner.

“#NoMeArrepiento de haber apoyado un proyecto Nacional y Popular que amplió derechos y nos dio Soberania! #LibertadATodxsLxsPresxsPoliticxs”, dice un tuit del 12 de septiembre.

JT-ARGENTINA5-020918(800x600)

Declaraciones

La expresidenta Fernández, que goza de inmunidad por ser senadora, ha declarado en dos ocasiones ante el juez Bonadio (ventila el caso Los cuadernos de las coimas), por ser la cabecilla de una organización ilícita liderada desde el Ministerio de Planificación, según el fiscal fedral Carlos Stornelli.

Cristina, quien se encuentra en libertad gracias a la inmunidad, presentó el 3 de septiembre un escrito ante el juez en el cual ironizó el caso: la causa denominada “de los cuadernos” con mayor exactitud debería llamarse “de las fotocopias”.

En el escrito (publicado en su página web), Cristina dice que “la investigación se originó a través de una prueba obtenida de manera ilícita, ya que los famosos cuadernos, que en rigor de verdad no son cuadernos sino simples fotocopias, fueron aportados en contra de la voluntad de quien ahora es reputado como su autor (Centeno). Para apropiarse del expediente, Bonadio y Stornelli llevaron a cabo una escandalosa maniobra de fórum shopping. Concretamente, evitaron que la causa fuera sorteada fabricando lo que técnicamente se denomina una relación de conexidad, por cierto inexistente”, expone.

jt-argentina10-030918(800x600)
Aportan información. Los partícipes de la red están aportando información a las autoridades.

¿Despechada?

El 26 de enero, Hilda María Horovitz, exmujer de Centeno, publicó un mensaje en su primera cuenta de Twitter (@HorovitzHilda) con copia a 11 periodistas. “Hola! Buenas tardes. Quería saber cómo puedo hacer para que investiguen a Óscar Bernardo Centeno, exchofer de Roberto Baratta, mano derecha que lo llevaba a las cuevas. Él siendo un simple chofer hizo un montón de cosas usando testaferros”.

El 6 de agosto, Horovitz, quien ahora tiene otra cuenta (@HildaHorovitz), durante un foro en el canal America TV de Buenos Aires confirmó que ella publicó ese tuit y aseguró que Los cuadernos de las coimas “de existir, existen”.

Ese día confesó públicamente que ella sacó de la casa los cuadernos y se los entregó a un amigo de Centeno, que era testaferro, porque su marido, además de darle malos tratos, pretendía correrla de la casa.

“Fue el maltrato sobretodo (…), fui acumulando desde el primer día, cero, que comenzamos a salir, fueron maltratos, insultos (...), decirme cosas, de mi cuerpo, de mi cosa, decirme inútil, decirme que no sirvo para nada”, relató.

“Yo siempre supe que había esos cuadernos porque estaban guardados en el placar del domitorio”, dijo. “Si llegaba el momento de que cuando terminaba la gestión, si todavía Cristina no seguía y Roberto se iba (...), él quería pedirle trabajo o le soltaba la mano Baratta, ahí (los) iba usar”.

Horovitz no cree que su exmarido tuviera intenciones de revelar los cuadernos para atacar a Cristina, simplemente, los utilizaría para extorsionar a Baratta.