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Niños y jóvenes, víctimas sistemáticas de la violencia que golpea a Honduras

Ayer sábado dos menores de 15 y 16 años murieron en un ataque armado en Tegucigalpa.

La directora de Plan Internacional dijo que los jóvenes en Honduras viven con 'miedo', ya que sus 'vidas corren peligro' y, además, han estado en una 'situación histórica de abandono'. Imagen referencial.
La directora de Plan Internacional dijo que los jóvenes en Honduras viven con 'miedo', ya que sus 'vidas corren peligro' y, además, han estado en una 'situación histórica de abandono'. Imagen referencial.

Tegucigalpa, Honduras.

Los niños y jóvenes son víctimas sistemáticas de la violencia que golpea a Honduras, donde entre 2014 y julio de 2018 han sido asesinados 3.479 menores, situación que también propicia su desplazamiento forzado.

"La niñez ha venido siendo víctima sistemática de una violencia colectiva, violencia política y en los últimos años, la niñez ha sido víctima de la violencia producida por el crimen organizado y las maras", dijo la directora de la organización humanitaria Plan Internacional en Honduras, Belinda Portillo, en entrevista con Efe.

Señaló que la violencia afecta principalmente a los varones, mientras que las niñas son las principales víctimas de la violencia sexual.

La violencia que afecta a los menores hondureños "ha venido aumentado" en los últimos años, subrayó Portillo, quien lamentó que el país no cuenta con estadísticas confiables sobre la temática.

"La violencia es un fenómeno histórico" en Honduras, un país que tiene, además, "una enorme deuda con la niñez", ya que la infancia "nunca ha estado en la agenda gubernamental", enfatizó.

El asesinato de dos jóvenes estudiantes que en agosto habían participado en manifestaciones callejeras exigiendo al Gobierno hondureño un bono estudiantil para transporte reabrió el debate sobre la situación de esa población en el país.

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Los jóvenes Gerson Meza y Mario Suárez, según un vídeo divulgado en redes sociales, fueron sacados el 29 de agosto de su casa en Tegucigalpa por supuestos agentes de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) y al día siguiente aparecieron muertos.

Este crimen ha sido condenado por el Gobierno y la sociedad.

"La violencia es un factor que hoy daña completamente la vida de los niños, pero que mañana tiene un costo social altísimo porque destruye el capital social de un país", subrayó Portillo.

Ayer sábado dos menores de 15 y 16 años murieron en un ataque armado en la capital hondureña, que dejó dos hombres adultos muertos y dos heridos.

El homicidio múltiple se registró en una barriada de Tegucigalpa, donde las víctimas conversaban en una calle, cuando fueron atacadas por hombres armados.

La directora de Plan Internacional dijo que los jóvenes en Honduras viven con "miedo", ya que sus "vidas corren peligro" y, además, han estado en una "situación histórica de abandono".

En Honduras "se hace un buen discurso desde la doctrina de protección integral, pero cuando se va actuar, se actúa y se dan soluciones desde la doctrina de situación irregular y es cuando al niño se le encarcela y se le ve no como sujeto sino como objeto de derecho", enfatizó.

Un total de 3.479 personas menores de 23 años, muchos de ellos niños, han sido asesinados en Honduras entre 2014 y julio de este año, según cifras de la organización humanitaria Casa Alianza en Tegucigalpa.

La violencia que afecta a Honduras también propicia el desplazamiento forzado de niños y jóvenes, que además viven una infancia marcada por la violencia doméstica en sus hogares, añadió Portillo.

Los menores "huyen de la violencia", aseguró la ejecutiva de Plan Internacional, quien lamentó que las escuelas han dejado de ser espacios de protección, ya que las pandillas infiltran a sus miembros menores de edad en las instituciones educativas para reclutar a otros.

Destacó que los niños y jóvenes también son víctimas de la "violencia doméstica" y señaló que la familia "ha fallado", porque "en lugar de proteger a los niños, los expulsa hacia la calle".

Ante ello, Portillo considera es necesario que el Gobierno y la sociedad civil garanticen la protección a los menores y hagan "el salto cualitativo del niño problema al niño propuesta".

Además, deben entender que "el ser pobre no es un problema, que hay que facilitar oportunidades, volver a creer en la familia como la estructura básica de la sociedad, educar en valores, ofrecer oportunidades de una educación de calidad, acceso a la salud, seguridad y empleo para esos jóvenes", enfatizó.

La violencia en Honduras deja un promedio de diez homicidios a diario, según las autoridades, que atribuyen en buena parte a grupos del crimen organizado y las pandillas. EFE