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La pandemia frenó los esfuerzos de los niños por perder peso

Las familias que estén teniendo dificultades para establecer unas rutinas más saludables no deben “desanimarse”

The New York Times.

Un nuevo estudio resalta otra consecuencia de la pandemia de covid-19: es probable que haya hecho que para los niños con obesidad fuera incluso más difícil gestionar su peso.

Los hallazgos no resultan sorprendentes, señalaron los investigadores. Muchos adultos, ante los cambios en la vida normal durante la pandemia, han experimentado cambios en la báscula.

También está claro que los niños no se han librado. Un estudio reciente del gobierno encontró que, durante los nueve primeros meses de la pandemia, los niños y adolescentes de EE. UU. aumentaron peso a un ritmo doble respecto a los dos años anteriores.

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Y aunque las restricciones por la covid se han aliviado, la vida no ha vuelto a la “normalidad”, comentó Bradley Appelhans, investigador principal del nuevo estudio.

“Los niños ya han vuelto a la escuela, pero algunas actividades se han reducido”, dijo Appelhans, profesor asociado del Centro Médico de la Universidad de Rush, en Chicago.

Un retroceso

De forma más general, anotó, hay una pregunta sobre si la pandemia ha alterado las rutinas diarias de las familias en formas que seguirán haciendo que un estilo de vida saludable sea más difícil.

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En el estudio, Appelhans y su equipo monitorizaron a 230 niños de familias urbanas con unos ingresos bajos, que estaban inscritos en un ensayo clínico de un programa para el tratamiento de la obesidad, ya fuera antes o durante la pandemia.

Antes de la pandemia, dijo Appelhans, el programa incluía sesiones presenciales para los padres y otros cuidadores, que les ofrecía tácticas para ayudar a sus hijos a tener una alimentación más saludable y a hacer ejercicio.

Una vez llegó la pandemia, estas sesiones pasaron a ser en línea o por teléfono. Y los beneficios de los niños que estaban inscritos en el programa en ese momento se redujeron, encontró el estudio.

A lo largo de un año, estos niños en general experimentaron un aumento en su índice de masa corporal (IMC), una medida del peso en relación con la estatura. Esto es lo contrario que los niños del programa antes de la pandemia: en general, mostraron una reducción en el IMC que se sostuvo a lo largo de un año.

Los investigadores sospechan que los hallazgos reflejan las condiciones de la pandemia, en lugar de una inefectividad de las telesesiones.

“Aunque las familias recibían respaldo, los niños de cualquier forma estaban encerrados en casa, con nada para distraerse excepto la nevera y los videojuegos”, apuntó Appelhans.

Anotó que la escuela da a los niños un lugar para hacer ejercicio y comidas gratuitas o con un costo reducido, además de una estructura general para el día.

Esta falta de estructura diaria podría ser uno de los principales motivos de que los niños aumentaran de peso durante la pandemia, observó Amanda Staiano, una investigadora que no participó en el estudio.

Pero añadió que ayudar a los niños a volver a una rutina más saludable conlleva un “compromiso de toda la familia”.

Las familia sin espacio, dinero o equipos especiales tienen dificultades para hacer ejercicio bajo techo, anotó. Y muchos niños carecen de áreas al aire libre seguras o accesibles para ser activos.

Además, el ejercicio es solo uno de los factores. Fearnbach dijo que está claro que la pandemia afectó de forma negativa a las dietas, los patrones de sueño y, en particular, al bienestar mental de muchos niños.