El matrimonio podría “proteger” de la demencia

la inactividad social, la soledad o la satisfacción vital general podrían ayudar a explicar por qué el estado civil se vincula con el riesgo de demencia.

  • 03 sep 2023

REDACCIÓN. Casarse se vincula ahora con unos cerebros que envejecen más sanos: las personas que permanecen casadas a largo plazo podrían obtener cierta protección de la demencia, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores encontraron que, en comparación tanto con los divorciados como con los solteros durante toda la vida, los adultos mayores en un matrimonio a largo plazo tenían menos probabilidades de desarrollar demencia.

Alrededor de un 11 por ciento fueron diagnosticados con demencia tras los 70 años, frente a entre un 12 y un 14 por ciento de sus contrapartes divorciadas o solteras.

Cuando los investigadores sopesaron otros factores que podrían afectar el riesgo de demencia, como los niveles educativos y los hábitos de estilo de vida, el matrimonio a largo plazo siguió vinculado con un efecto protector:

los adultos divorciados y no casados tenían entre un 50 y un 73 por ciento más de probabilidades de recibir un diagnóstico de demencia.

El estudio no es el primero que vincula el estado civil con el riesgo de demencia, según el investigador Bjorn Heine Strand, científico sénior del Instituto Noruego de Salud Pública, en Oslo.

“Numerosos estudios han reportado que el matrimonio se asocia con una reducción en el riesgo de demencia, y nuestros resultados amplían estas evidencias”, señaló Strand.

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La gran pregunta es por qué existe este vínculo. Averiguar los motivos, dijo Strand, es importante, sobre todo si se toma en cuenta la demografía y las normas sociales cambiantes.

La población de adultos mayores está en aumento, lo que significa que más personas están en riesgo de demencia. Por otra parte, más personas se están divorciando, o prescindiendo del matrimonio por completo.

Los hallazgos, que se publicaron en la revista Journal of Aging and Health, se basan en más de 8,700 adultos noruegos cuyo estado civil se monitorizó desde los 44 hasta los 68 años.

Entonces, el equipo de Strand observó las correlaciones con las probabilidades de los participantes de recibir un diagnóstico de demencia tras los 70 años.

En total, poco menos de un 12 por ciento recibieron un diagnóstico de demencia durante el periodo del estudio, mientras que un 35 por ciento más desarrollaron un deterioro cognitivo leve, que son problemas con la memoria y las habilidades de pensamiento, que podrían progresar a la demencia, o no.

El matrimonio podría “proteger” de la demencia

En general, encontró el equipo de Strand, el estado civil no se vinculó con fuerza con el riesgo de deterioros más leves. Pero hubo una clara relación con el riesgo de demencia:

Permanecer casado confería una mayor protección, en comparación con ser divorciado (de forma constante o “intermitente”) o no estar casado (lo que incluyó a los solteros y a las personas que vivían en pareja).

Los investigadores intentaron encontrar explicaciones. Las afecciones de la salud física, por ejemplo la enfermedad cardiaca, podrían contribuir a la demencia.

De forma similar, la depresión, unos niveles educativos más bajos, fumar y ser sedentario se han vinculado con un riesgo más alto de demencia.

Pero ninguno de estos factores pareció explicar del todo por qué las personas divorciadas y no casadas tenían un riesgo más alto de demencia.

Cuando los investigadores se enfocaron en el grupo de los que no estaban casados, sí pareció que no tener hijos explicaba gran parte de la relación con un riesgo más alto de demencia. Pero esto todavía deja abierta la pregunta del motivo.

“Parte de la explicación podría ser que si una persona tiene hijos, permanece más implicada a nivel cognitivo”, planteó Strand. “Por ejemplo, hay que tratar con personas y participar en actividades que de otra forma no sería necesario”.

Anotó que se teoriza que este tipo de estimulación mental y social, además de la educación formal, podría ayudar a mantener a la demencia a raya, hasta cierto punto.

Las personas más implicadas cognitivamente a lo largo de toda la vida podrían tener una mayor “reserva cognitiva”, que es la capacidad de soportar más cambios en el cerebro característicos de la demencia antes de la aparición de síntomas.

Los hallazgos son coherentes con investigaciones anteriores sobre el estado civil y la demencia, concurrió Claire Sexton, directora sénior de programas y alcance científicos de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer’s Association).

Pero hay “importantes salvedades”, comentó Sexton, que no participó en el estudio.

Una es que estudios como este no pueden probar causalidad. Más allá de esto, comentó Sexton, no está claro si los hallazgos sobre las generaciones anteriores aplicarían a los jóvenes de hoy en día. Por ejemplo, ahora es mucho más común que las parejas que no están casadas vivan juntas, en comparación con hace décadas.

Y también hay un panorama más general. La demencia es compleja, señaló Sexton, y muchos factores influyen en ella, lo que incluye a la edad, la genética, los hábitos de estilo de vida, la salud física y el ambiente. Si el estado civil es importante, sería solo una de las variables.

Por ahora, Sexton apuntó a la importancia de mantener la conexión mental, lo que podría formar parte de la historia del estado civil y la demencia.

El matrimonio podría “proteger” de la demencia

“Mantenerse socialmente implicado podría respaldar a la salud cognitiva”, dijo. “La Asociación del Alzheimer recomienda participar en actividades sociales que sean significativas para uno, y que estas actividades se compartan con los amigos y la familia”.

En este estudio, el equipo de Strand observó a las personas que reportaron que no tenían “ningún amigo cercano”, y esto no explicó sus hallazgos.

Pero en trabajos futuros, añadió, planifican indagar más, y observar si la inactividad social, la soledad o la satisfacción vital general podrían ayudar a explicar por qué el estado civil se vincula con el riesgo de demencia.