Historias en minutos: así crece el fenómeno de los microdramas verticales
Los contenidos verticales de pocos minutos ganan terreno en distintas plataformas, mientras la industria analiza sus posibilidades, límites y el papel que podría desempeñar la inteligencia artificial
- Actualizado: 01 de octubre de 2026 a las 15:02 -
La industria audiovisual atraviesa una nueva transformación con el crecimiento de los microdramas, producciones concebidas principalmente en formato vertical y con episodios de apenas unos minutos. El fenómeno, que nació en China y se expandió con fuerza durante la pandemia, plantea nuevas formas de producción, consumo y narración pensadas especialmente para las pantallas de los teléfonos.
El tema fue analizado durante la mesa "Vertical & Viral: el auge del microdrama", realizada en el marco de Iberseries & Platino Industria, encuentro que reúne a profesionales del sector audiovisual de más de 50 países. El evento también concentra más de 100 proyectos entre películas y series que actualmente se encuentran en distintas etapas de desarrollo.
Aunque el formato ha encontrado una audiencia considerable, los especialistas señalaron que todavía enfrenta retos para determinados géneros. La comedia y el terror, por ejemplo, podrían tener mayores dificultades para trasladarse al consumo individual de un teléfono, debido a que tradicionalmente dependen de una experiencia colectiva entre espectadores.
"El terror y la comedia suelen estar afectadas porque estos géneros son un acto colaborativo para verlas y ahora sólo lo puede ver una persona, lo que sí ha funcionado son aquellas que vienen de una IP, tienen mejor respuesta que algo nuevo", explicó Sasha Tkachenko, Head of Studio My Drama by Holywater Tech de Ucrania.
El microdrama surgió en China en 2018, impulsado por la dinámica de plataformas como Douyin y Kuaishou, donde los usuarios modifican rápidamente sus intereses y consumen contenidos de corta duración. La pandemia aceleró su expansión internacional y convirtió a estas producciones en una alternativa cada vez más presente dentro del ecosistema digital.
Las cifras del mercado chino dan cuenta de ese crecimiento. De acuerdo con la Asociación de Servicios de Internet de China, durante 2024 se produjeron alrededor de 30 mil micronovelas, como también se conoce a este tipo de contenidos, que generaron ingresos cercanos a los 7 mil millones de dólares.
Con el desarrollo del formato también han comenzado a definirse los géneros y recursos narrativos que mejor se adaptan a sus características. En el caso de la comedia, por ejemplo, el humor físico parece tener mayores posibilidades de funcionar que aquel que depende de diálogos extensos o referencias verbales.
"Esa es la que se exporta bien, la de chistes y humor hablado, no. Algo que va a funcionar bien creemos es el thriller, hemos ido metiendo guiños y vemos que es bien recibido", señaló Marcela Kartaszewicz, Head of Communications de Dramabox USA. Portugal es otro de los mercados donde los microdramas han conseguido una respuesta significativa. En un país de aproximadamente 10 millones de habitantes, las producciones de SPI han superado los 15 millones de visualizaciones, una cifra que refleja el interés de las nuevas generaciones por este tipo de narrativas breves y diseñadas para dispositivos móviles.
"El objetivo era conectar con las nuevas generaciones y se ha ido logrando", afirmó Pedro López, director general de contenidos de la productora. La expansión del formato, sin embargo, también está obligando a los creadores a replantear la manera tradicional de construir una historia, debido a que cada episodio debe funcionar por sí mismo y, al mismo tiempo, provocar interés por continuar con el siguiente. Uno de los elementos que podría acelerar todavía más esta industria es la inteligencia artificial. Tkachenko explicó que algunas compañías ya recurren a esta tecnología para procesos como el doblaje y consideró que también podría facilitar la producción de géneros que tradicionalmente requieren presupuestos elevados, como la ciencia ficción.
En Europa y Estados Unidos, una producción de entre 55 y 60 episodios puede requerir una inversión aproximada de entre 120 mil y 250 mil dólares. Para Tkachenko, la IA podría reducir tiempos y costos de producción, aunque esto no significaría necesariamente la desaparición de los actores y actrices. "Con la IA se puede tener una serie en dos semanas y no hay actores llorando por las esquinas o dando dolores de cabeza. Pero no es que vayan a desaparecer las historias con actores y actrices reales, no obstante con las producciones verticales quizá se reduzca su mercado", consideró. El desafío, por ahora, consiste en encontrar el equilibrio entre rapidez, presupuesto y calidad narrativa. Kartaszewicz advirtió que producir un microdrama tampoco es tan sencillo como podría parecer, ya que cada capítulo debe plantearse como una pieza independiente, pero con suficientes elementos para mantener la atención e impulsar al espectador hacia el episodio siguiente.