Patrick Stewart e Ian McKellen: la historia de una amistad que conquistó Hollywood
Conoce la historia de amistad entre Patrick Stewart e Ian McKellen, dos leyendas del cine y el teatro que compartieron escenarios y películas.
- Actualizado: 31 de octubre de 2026 a las 07:22 -
La amistad entre Patrick Stewart e Ian McKellen es una de las más entrañables y admiradas del mundo artístico. Durante décadas, ambos actores compartieron escenarios, rodajes, triunfos y desafíos personales, construyendo una relación que trascendió la fama y se convirtió en un ejemplo de lealtad, respeto y afecto genuino.
Entre las muestras de admiración que han marcado su relación destacan las palabras de McKellen, quien definió a su amigo como “el actor más respetado y querido de su generación a ambos lados del Atlántico”. Sus declaraciones reflejan el reconocimiento y el cariño que ha mantenido hacia Stewart a lo largo de los años.
“Era una persona muy transparente, lo que lo convertía en un hombre en quien confiar, a quien admirar y, en mi caso, a quien amar”, expresó McKellen en un mensaje difundido en redes sociales. La frase resume el profundo vínculo que han compartido dos intérpretes cuya amistad ha conquistado tanto al público como a sus colegas.
La historia entre ambos comenzó en la Royal Shakespeare Company, una de las instituciones teatrales más prestigiosas del Reino Unido. Stewart ingresó en 1966, mientras que McKellen se incorporó ocho años después, en 1974. Aunque coincidieron dentro de la compañía, sus primeros años estuvieron marcados más por la admiración profesional que por una amistad cercana.
Uno de sus primeros trabajos compartidos llegó en 1977, cuando participaron en la obra Every Good Boy Deserves Favour, del dramaturgo Tom Stoppard. Sin embargo, fue tiempo después cuando comenzaron a estrechar sus lazos personales. Stewart ha contado en diversas entrevistas que se sintió intimidado por el talento de McKellen cuando este se incorporó a la compañía, pues ya era considerado una de las figuras emergentes más prometedoras del teatro británico.
A finales de los años ochenta ocurrió una anécdota que ambos recordarían durante décadas. Cuando Stewart recibió la oferta para protagonizar Star Trek: La nueva generación, buscó el consejo de McKellen. El actor de El Señor de los Anillos le sugirió rechazar el papel para no alejarse demasiado tiempo de los escenarios británicos. El consejo, aunque bien intencionado, terminó convirtiéndose en una de las decisiones más comentadas entre ambos.
Con el paso de los años, Stewart solía bromear sobre aquel episodio. Durante una conversación organizada por la Fundación SAG-AFTRA en 2014, recordó entre risas que la única persona que le había recomendado no aceptar el papel estaba sentada a su lado. El actor reconoció que interpretar al capitán Jean-Luc Picard transformó por completo su vida y lo convirtió en una figura reconocida mundialmente.
Lejos de lamentar aquel consejo, McKellen reconoció que se alegraba de que su amigo hubiera asumido el riesgo. Gracias al éxito de Star Trek, Stewart amplió su carrera internacional y consolidó su presencia en producciones teatrales y cinematográficas, incluida la exitosa saga X-Men, que marcaría un nuevo capítulo en la trayectoria de ambos.
Fue precisamente el universo mutante de Marvel el que fortaleció definitivamente su amistad. En la gran pantalla, Stewart dio vida al profesor Charles Xavier y McKellen interpretó a Magneto, dos personajes enfrentados ideológicamente, pero unidos por una profunda relación de respeto. Fuera del set ocurría algo similar: las largas conversaciones en camerinos contiguos les permitieron descubrir intereses, experiencias y valores en común.
La complicidad entre ambos se convirtió en una de las favoritas de los fanáticos. Era frecuente verlos intercambiando bromas, abrazos e incluso besos amistosos durante entrevistas, eventos públicos y alfombras rojas. Esa espontaneidad ayudó a consolidar la imagen de una amistad auténtica en una industria donde las relaciones duraderas no siempre son habituales.
Además de compartir escenarios y rodajes, también estuvieron unidos por causas sociales. Stewart defendió públicamente los derechos de la comunidad LGBTQ+ y reconoció que figuras como McKellen, activista y referente de esa lucha, influyeron en su compromiso con la igualdad.
La relación llegó incluso al ámbito familiar. En 2013, McKellen ofició la boda de Stewart con la cantante Sunny Ozell, una muestra de la confianza que existía entre ambos.
Aunque alcanzaron el estatus de leyendas gracias a franquicias como Star Trek, X-Men y El Señor de los Anillos, nunca abandonaron su pasión por el teatro. Compartieron exitosas producciones como Esperando a Godot y No Man’s Land, donde demostraron que su química artística era tan poderosa como su amistad.
En una ocasión, Stewart confesó emocionado que seguía siendo admirador de McKellen después de tantos años. Esa admiración mutua, convertida en afecto y compañerismo, representa uno de los aspectos más entrañables de una relación que trascendió el teatro, la pantalla y el paso del tiempo.