Cuándo la timidez infantil se convierte en problema y debes actuar  

¿Hasta qué punto la timidez es un obstáculo para los niños a la hora de socializar y hacer amigos? ¿Puede condicionar la vida de los pequeños?.

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SAN PEDRO SULA.

A menudo los niños presentan cierto grado de timidez, pero éste tiende a desaparecer con las experiencias y el devenir de los años. Como es natural, el papel de las familias y del entorno es crucial para ayudarles a superar sus trabas y que vayan, poco a poco, ganando confianza y seguridad en sí mismos, para que así la timidez no se convierta en un problema.

¿Hasta qué punto la timidez es un obstáculo para los niños a la hora de socializar y hacer amigos?¿Puede condicionar la vida de los pequeños?. Como todo o casi todo en la vida, depende de cómo se asuma la condición de tímido -o de asumirla únicamente- y de la ayuda que se tenga a la hora de afrontarla.

La timidez es una característica frecuente en los niños, algo natural incluso, y no tiene por qué ser (siempre) malo o ser una etiqueta negativa. No hay por qué ser el más divertido ni el más activo del grupo.

Pero la timidez no siempre repercute de forma negativa a la hora de hacer amigos o de que un niño sea más o menos feliz. "Que un niño sea un poco retraído o no sea muy lanzado o decidido es, en ocasiones, hasta bueno, porque significa que el pequeño, antes de actuar, observa la situación, la evalúa, la analiza y, después, pasado un tiempo, se une al juego de sus compañeros. Sin embargo, si pasado un tiempo prudencial todos los niños están jugando y él sigue retraído e incluso, cuando se le pide que vaya a jugar con los demás, se disgusta o se pone a llorar, entonces el niño está teniendo problemas para socializar", explica Monjas.

En estos casos, es importante observar la frecuencia y la intensidad con que se dan este tipo de conductas."Debemos tomar conciencia de que existe un problema, cuando la timidez limita las potencialidades del niño y lo incapacita, cuando sufre y se siente incómodo en las situaciones sociales y cuando la timidez impide desarrollar competencias para pertenecer a grupos y crear nuevas relaciones, ya que es ante lo desconocido cuando aparecen normalmente estas dificultades, acompañadas de un elevado grado de ansiedad, evitación y aislamiento", expone Belén Usieto, responsable de la Unidad de Psicología Adolescente del Instituto CenttA.

"La timidez es un mecanismo de defensa frente a lo nuevo que se puede trabajar con diferentes formas de afrontamiento. Si la timidez es muy intensa se convierte en retracción o replegamiento y es entonces cuando se debe acudir a un profesional de la psicología o de la psiquiatría infantil con formación psicoterapéutica", añade José Luis Pedreira Massa, pediatra y psiquiatra de la Unidad de Trastornos Mentales de la Infancia, Adolescencia y Adulto-Joven del Hospital La Luz (Madrid).

Autoestima, confianza y seguridad. Cuando se sabe ya que un hijo es tímido, la familia, lejos de solucionar el problema o de ayudar al pequeño a vencer las situaciones en las que no está cómodo, puede acentuarlo aún más.

La timidez está muy relacionada con la autoestima, la confianza y la seguridad. Por eso, lo correcto es no forzar al niño a hacer amigos, ni decirle todo el rato lo tímido o lo soso que es, pues de esta forma lo que se consigue es el efecto contrario.

Hay que huir de las etiquetas y, sobre todo, apoyar al niño: si él se siente apoyado, su seguridad y autoestima aumentarán."Hay muchos niños tímidos que aprenden habilidades sociales y dejan de ser tímidos. A partir de los ocho y 10 años, pegan un cambio si las cosas han ido bien. Por el contrario, si se les ha acentuado la ansiedad y se les ha puesto etiquetas negativas y se les ha recriminado la conducta, pueden continuar siendo tímidos durante más tiempo.

Ocho cosas que pueden hacer los padres:
1.-Hablar con el niños, tener comunicación y comentar con él todo lo que pueda sentir. Es importante apoyarle para que vaya ganando confianza y seguridad.

2.-Ir poco a poco enseñándole nuevas:ir al parque a que juegue con otros niños, organizar algo en casa con uno o dos amigos.

3.-Siempre poco a poco y procurando que las relaciones que tenga con los otros niñas sean positivas, que le guste estar con ellos y que le reporte beneficios.

4.-Jugar a cosas en las que el niño se sienta cómodo, a juegos en los que él se sienta bien y vaya poco a poco soltándose y ganando confianza en sí mismo.

5.-Quedar con amigos que tengan hijos y así podrán jugar todos juntos en un contexto más cercano. Al relacionarse en un entorno más familiar, ganará en seguridad.

6.-No exigirle diciéndole: ¡Venga, vete a jugar con los niños! Tiene que ser de forma muy gradual, muy poco a poco y evitando las etiquetas negativas.

7.-Apuntarle a alguna actividad extraescolar que le guste. Por ejemplo, si le gusta la pintura, que vaya a clases. Se sentirá más seguro y podrá socializarse mejor.

8.-Evitar las situaciones en las que la ansiedad se ponga en evidencia, y le disminuya la seguridad. Eso será contraproducente para el niño.

La Prensa