Tiempo de crisis: fomente el amor por la lectura

Establezca con los pequeños del hogar un horario para leer juntos.

SAN PEDRO SULA.

Libros que produzcan experiencias significativas en los niños, que los arropen e iluminen emocionalmente, en lugar de solo textos alusivos al coronavirus, aconseja para la infancia en confinamiento Cristina Vargas, coordinadora del Comité Lector de IBBY México.

Anualmente la asociación publica una guía de títulos infantiles y juveniles. La edición 2020, junto con las previas, permanece disponible en el sitio www.ibbymexico.org.mx. “Pensamos que los libros y sus historias dicen muchísimo y no precisan tener intención didáctica ni aleccionadora ni moralista”, afirma.

“La literatura da mucho”, prosigue Vargas, “no hace falta estar buscando libros que hablen específicamente de un problema; la literatura abre ventanas, te lleva a otro lado, sus palabras ofrecen cobijo, en vez de estar viviendo reiterativamente lo que sufres en algún momento”.

Destaca, sin embargo, textos informativos que despejan las dudas de los niños sobre el tema, por ejemplo Coronavirus, un cuento para niños y niñas sobre la pandemia, de Elizabeth Jenner, Kate Wilson y Nia Roberts, con ilustraciones de Alex Scheffler, publicado por Planeta y descargable en internet.

“También les importa saber qué está pasando, con pelos y señales, con un lenguaje accesible para comprender qué es este virus, cuánto tiempo va a durar, cuándo saldrá la vacuna, cuestiones que puedan en cierto modo tranquilizarlos”, explica.

Hábito. Además de curiosidad, los niños manifiestan en este momento inquietud, enojo y tristeza, porque no pueden convivir con sus amigos ni acercarse a sus abuelos por temor a contagiarlos, por ejemplo, además de agobio por el confinamiento, emociones que los libros ayudan a exteriorizar.

“Hay muchos libros que no son condescendientes, que tocan temas como la muerte, la violencia, los conflictos humanos”, agrega.

“Son libros que pueden detonar un diálogo para que ellos también puedan expresar qué tan inquietos se sienten ante la situación, y no tienen que ser libros sobre el coronavirus --se hicieron miles, como en microondas---, que habla específicamente de eso, y no les sirve mucho en estos momentos, creo yo, porque no tocan tanto la parte emotiva y afectiva”.

Sí lo hacen, en cambio, títulos como Los días raros, de Roger Ycaza y María Fernanda Heredia, y Cambios, de Anthony Brown, ambos publicados por el Fondo de Cultura Económica que aluden a separaciones y transformaciones.

También, del mismo sello, Vargas destaca Aquí estamos, de Oliver Jeffers, que permite a los niños una comprensión del planeta que habitan, o Pienso que pensaba, de Sandol Stoddard, ilustrado por Ivan Chermayeff, de Ediciones Tecolote, acerca de un niño que redescubre su mundo.

“Ahora que estamos encerrados en nuestras casas es importante replegarse y ver hacia dentro, ver las cosas valiosas que tenemos alrededor, y de las cuales no nos hemos dado cuenta porque siempre salimos y hacemos mil cosas.

“Lo que les aconsejaría a los papás es de verdad adentrarse en la literatura infantil y juvenil porque a los adultos nos dice mucho ésta”, señala Vargas.

La Prensa