Entre parajes volcánicos y montañas maltratadas por el calor, Tegucigalpa se sometía a una gran prueba de honor.
En su regazo esperaban a Ricardo Arjona, guatemalteco prodigioso por su voz y el talento que le impiden pasar desapercibido.
Las manecillas del reloj marcaban las doce del mediodía cuando por orden del departamento de redacción de La Prensa de San Pedro Sula nos conducimos hacia el aeropuerto Toncontín.
Con la pesadumbre de ver a muchos compatriotas arribar producto de una deportación, el aeropuerto se invadía de nostalgia y pasión esperando la presencia del cantautor guatemalteco, escondida bajo las mangas de la mentira.
El equipo especial del diario líder fue el encargado de develar la verdad.
Hermetismo
Sin ser invitados, llegamos al aeropuerto en busca de información, sometimos a un extenso interrogatorio a los empleados; todos daban una respuesta diferente con el propósito de despistar a los medios de comunicación.
Había pasado una hora y no sabíamos nada de Arjona; la gente se movilizaba normalmente y otros nos decían que había venido un día anterior y estaba hospedado en un lujoso hotel.
Tomados de la mano del dicho 'el que persevera alcanza', esperamos pacientemente en el aeropuerto hasta que la verdad hiciera acto de presencia.
Pasaron cuatro horas y media después de las doce del mediodía cuando supimos que en el vuelo privado XA-ZZZ se transportaba el personaje que todos querían ver: Ricardo Arjona. Nuestro reportero gráfico German Mejía hizo una titánica labor, con un lente de 300 metros de distancia se sometió a una dura prueba: captar gráficas de la aeronave que trasportaba a Arjona.
La torre de control lo tuvo de huésped por mientras el avión aterrizaba y le permitiera hacer las gráficas que nos consolidan como los mejores en los mejores momentos.
Sólo nosotros pudimos obtener las fotografías exclusivas, que captan el momento en que Arjona se marchaba del aeropuerto a las 4.55 pm, escoltado por dos patrullas de la Policía Nacional.
Nos marchamos al hotel a preparar la emboscada de la noche, por si no nos permitían entrar al lugar donde Arjona deleitaría con su retórica y su antología de éxitos.
Eran las 7.30 pm cuando nos enfrentábamos a una multitud que quería entrar sin saber que había una interminable fila para ser partícipe de esta gala.
El ambiente era propicio para despojarse de dudas, Arjona es un tipo que se hace querer donde sea y Honduras no es la excepción.
El estadio Chochi Sosa lo esperaba con los brazos abiertos y gritos de euforia.
Con la incertidumbre de no saber lo que pasaría, carné en mano nos dispusimos a entrar y gracias a Dios nadie se opuso.
Las graderías del estadio se colmaban de nostalgia al saber que pronto saldría el cantautor guatemalteco.
Show
A las 9.30 pm, escoltado por la Policía, Arjona hizo su ingreso y la multitud que invadía el lugar empezó a corear su nombre.
Antes de las 10.00 pm, las pantallas que adornaban el escenario donde Arjona se luciría transmitían imágenes de un tren en marcha.
Los presentes empezaron a gritar porque pensaron que Arjona aparecería, pero hasta 10 minutos después hizo su entrada sin presentación alguna, sólo acompañado por las imágenes de su canción 'Ilusos'.
Al momento de interpretar la canción 'La nena', una bitácora de un secuestro, sorpresivamente una jaula bajaba desde lo más alto del escenario, encerrando a este intérprete en su canción.
El escenario estaba decorado con un juego de luces multicolor y unas pantallas que mostraban imágenes de las canciones que entonaba en su momento.
Curiosidades
Arjona hizo de las suyas en el concierto ofrecido el martes por la noche al invitar a uno de los saxofonistas a cantar 'Sopa de caracol'. El cantante chapín luego de su presentación dijo: 'Yo ya les canté para ustedes ahora ustedes canten conmigo' y comenzó a interpretar la melodía.