24/11/2025
10:46 PM

Los enigmas de Marte

Marte, donde se posó la sonda estadounidense Phoenix, es el cuarto planeta del sistema solar por su tamaño y los científicos creen que probablemente se pareció mucho a la Tierra en su primera juventud.

    Marte, donde se posó la sonda estadounidense Phoenix, es el cuarto planeta del sistema solar por su tamaño y los científicos creen que probablemente se pareció mucho a la Tierra en su primera juventud.

    Hace cuatro mil millones de años, el planeta rojo era cálido y húmedo, antes de convertirse en un inmenso desierto frío y con una atmósfera irrespirable desde el punto de vista terrestre.

    El planeta que más ha avivado la imaginación popular está un poco más cerca de revelar sus misterios, luego de que la sonda Phoenix comenzara a cavar en su superficie en busca de vida presente o pasada en el famoso planeta rojo.

    Las primeras imágenes enviadas por la sonda pueden no haber mostrado los pequeños y extraños seres verdes que suelen aparecer en las películas, pero el desolado paisaje de suelo pedregoso y congelado emocionó a los científicos a cargo de la misión.

    'Podemos ver grietas en las depresiones (del terreno) que nos hacen pensar que el hielo aún está modificando la superficie', dijo Peter Smith, de la Universidad de Arizona, investigador principal del proyecto Phoenix.

    'Vemos grietas nuevas. No pueden ser viejas (pues) estarían rellenas', se entusiasmó. Los científicos esperan que ese suelo marciano tenga un permafrost rico en agua, al alcance del brazo robótico de la sonda, un hallazgo que significaría que en algún momento de su historia fue una 'zona habitable'.

    La atmósfera marciana está compuesta de 95% de dióxido de carbono, CO2, 2.7% de nitrógeno, 1.6% de argón y rastros de vapor de agua y oxígeno (0.13%).

    En cambio, la atmósfera terrestre está formada en 78% de nitrógeno y 20.6% de oxígeno.

    Marte posee dos satélites naturales de tamaño pequeño y forma irregular, Phobos y Deimos, probablemente asteroides capturados por su fuerza de atracción.

    El radio de Marte (3,397 km) es dos veces más pequeño que el de la Tierra, y su superficie corresponde aproximadamente a la de nuestros continentes.

    Su masa es un décimo de la masa terrestre y su densidad es la más débil de los planetas telúricos del sistema solar, lo que le otorga una fuerza gravitacional ligeramente inferior a la de Mercurio.

    La oblicuidad de Marte es cercana a la de la Tierra, lo que lo dota de estaciones comparables. Otro punto común es que el día marciano supera en solamente 40 minutos el día terrestre.

    Pero la gran distancia relativa de Marte respecto al sol (1.5 veces más) hace que el año marciano sea casi el doble (687 días) que el año terrestre.

    Su órbita elíptica que lo acerca y aleja del Sol de manera muy acentuada explica los importantes cambios de temperatura en su superficie, que varían de -120º a más de 25ºC.

    Los casquetes polares de Marte son de composiciones diferentes: en el sur el hielo está formado de CO2 con un poco de agua, mientras que en el norte se trata de hielo de agua. Durante el invierno, la atmósfera de CO2 se condensa y recubre la mayor parte de las regiones polares con una capa de nieve carbónica de una decena de centímetros.

    Marte tiene el macizo más alto del sistema solar. El monte Olympus culmina en 25 km de altura, con una base de 600 km de diámetro. Es además el mayor volcán conoci

    Directivos del Programa de Exploración de Marte, Fuk Li y Brian Portock.

    do de todo el sistema solar. Su chimenea mide 85 km de ancho y 3 km de profundidad.

    Marte tiene un enorme domo de 10 km de altura y 4 mil km de ancho, formado por ríos de lava, cañones de 7 km de profundidad y 4 mil km de ancho, y un cráter de 6 km de profundidad y 2 mil km de diámetro.

    Señales de erosión, depósitos sedimentarios, rastros de antiguos ríos y lechos de ríos secos testimonian la presencia de gran cantidad de agua en el pasado en la superficie marciana.

    Marte está formado de un núcleo ferroso recubierto de rocas en fusión, y luego de una fina corteza, como la Tierra. Pero su núcleo contiene una gran cantidad de azufre.

    Marte debe su calificación de 'planeta rojo' a su aspecto rojizo producido por el óxido de hierro de los minerales de su superficie. Es el planeta que más ha avivado la imaginación popular, con obras famosas como 'La guerra de los mundos' de George Wells en 1898.

    Descubrimiento

    Depósitos de silicio casi puro descubiertos en Marte en 2007 por el robot estadounidense Spirit se formaron por vapores volcánicos o géiseres que atravesaron el suelo, y podrían contener rastros de vida pasada, concluyeron científicos cuyos trabajos se publicaran el jueves.

    Tales depósitos se encuentran en la Tierra alrededor de chimeneas hidrotermales como las del parque Yellowstone en Wyoming, famoso por sus fenómenos geotérmicos y que concentra dos tercios de los géiseres de todo el planeta, así como numerosas fuentes de agua caliente.

    El descubrimiento de depósitos de silicio en el cráter de Gusev, situado en la zona ecuatorial del planeta rojo, fue brevemente anunciado por la Nasa en 2007 y es actualmente objeto de un estudio detallado.

    Los resultados se publicarán en la revista estadounidense Science del 23 de mayo.

    minutos de

    tensión para

    la conquista

    Madrid. Casi cuatro años y medio han pasado desde que la Nasa, sumida entonces en una grave crisis, se mordió las uñas durante días hasta que concluyó el aparatoso aterrizaje de sus robots exploradores sobre Marte.

    Phoenix, una plataforma capaz de excavar, estudiar muestras y analizar el clima del planeta rojo, se encargará de profundizar en uno de los dilemas científicos más apasionantes de las últimas décadas: ¿hay, o ha habido, vida microbiana en Marte?

    La misión buscará bajo el congelado suelo del ártico marciano y tratará de trazar una historia del pasado acuático del planeta en todas sus fases, desde hace miles de millones de años.

    La Phoenix, que lleva nueve meses viajando, entrará en la atmósfera marciana a unos 21 mil kilómetros por hora.

    La Nasa ha gastado 420 millones de dólares en la misión. Más de la mitad de las naves que han tratado de aterrizar en Marte han fracasado.

    Los Mars Rovers, antecesores del Phoenix, aún ruedan por el suelo del planeta rojo, pero dieron muchos quebraderos de cabeza a sus responsables durante el amartizaje. El primero de ellos, Spirit, pasó días fuera de contacto y casi se dio por perdido.

    Phoenix recibe su nombre de la mitológica ave Fénix. Al igual que el legendario animal, la nueva misión de la Nasa ha renacido de sus propias cenizas: la estructura de la nave y algunos de los instrumentos provienen del viejo proyecto Mars Surveyor Lander, que se abandonó por falta de presupuesto.