En las décadas de los 50 y 60, Hollywood no sólo fue la meca del cine, sino también de la difusión de un cristianismo de celuloide al resto del mundo.
Hollywood no fue ajeno a la llegada del “hipismo” y del movimiento contrario a la guerra de Vietnam. Liberados de la vigilancia del FBI, los guionistas se sentían más libres para crear nuevos filmes “adaptados a los nuevos tiempos”.
Es en esa época cuando nuevas culturas y religiones empezaron a instalarse en Hollywood. De esa época datan los cimientos para que hoy grandes personalidades del cine puedan profesar distintas creencias sin levantar estupor e indignación entre los espectadores.
Budismo
Richard Gere es el más fervoroso budista de Los Ángeles, o al menos eso parece. Su budismo no es de última hora, como otros que se han apuntado a la moda más recientemente.
Hace décadas que se prodiga por el mundo como evangelizador de esta religión. Durante varios años se le vetó su presencia en la gala del Oscar al haber aprovechado la de 1993 para atacar al gobierno de Pekín.
Reconocidos budistas son también Uma Thurman, Patrick Swayze, Peter Coyote, Melanie Griffith y su ex marido Don Johnson, Sharon Stone, Harrison Ford y Steven Seagal.
Cienciología
Si Gere es la cabeza visible del budismo en Hollywood, Tom Cruise lo es de la cienciología.
Otros cienciólgos famosos son John Travolta, Jenna Elfman, Leah Remini, Juliette Lewis o Lisa Marie Presley.
Catolicismo
Con tanta religión nueva, profesar alguna de las “tradicionales” no es una buena carta de presentación para triunfar en Hollywood. Este mérito se lo reservan aquellas figuras ya consagradas.
Es el caso de James Caviezel, el protagonista de “La pasión de Cristo”, quien profesa la religión católica. Sus sólidos principios católicos, según se comenta, son la razón para que se niegue a filmar escenas de sexo o cualquier otro proyecto que contravenga su fe, aunque en una ocasión declaró que estaba dispuesto a interpretar a pecadores.
No faltan en Hollywood los seguidores del judaísmo y son muy numerosos y poderosos, principalmente en el campo de los directores y productores. A diferencia de los fieles de otras iglesias, estos no suelen alardear ni convertir su profesión en un altavoz de sus creencias.