29/03/2026
03:33 PM

La mansión Versace

  • Actualizado: 03 enero 2009 /

Casa Casuarina, la mansión sobre Ocean Drive que Versace rescató de la ruina en 1992 y restauró imprimiendo un sello propio es la segunda casa más fotografiada de Estados Unidos.

Casa Casuarina, la mansión sobre Ocean Drive que Versace rescató de la ruina en 1992 y restauró imprimiendo un sello propio es la segunda casa más fotografiada de Estados Unidos, después de la Casa Blanca, y por primera vez en agosto pasado y hasta fines de 2008, se abrieron las puertas a quien deseaba conocerla.

En 45 minutos los visitantes pudieron descubrir parte de los secretos arquitectónicos y de diseño que se esconden tras los herméticos portones negros y dorados de este palacete.

Diseñada en 1930 por el arquitecto y filántropo Alden Freeman, Casa Casuarina resultó un homenaje al Alcázar de Colón, en Santo Domingo, construido en 1510 por Diego, el hijo de Cristóbal Colón.

Más caro le salió a Versace. En 1992, el distinguido diseñador la compró por 2.5 millones de dólares y la restauró por 34 millones, añadiéndole toques rococó y neo-clásicos a la estructura barroca para convertirla en su hogar en Miami. Esta es una vista de los jardines que eran parte de la casa original.

Versace también compró el hotel Reveré, adyacente a la casa, lo derribó y agregó a la mansión un ala sur, de dos pisos. La construcción de esta fabulosa piscina con cascadas incluidas fue parte del proceso de restauración.

El piso está cubierto con mosaicos italianos y está adornada con visos y grifos revestidos de oro puro. Esta piscina, exquisitamente decorada, ha sido usada, entre otros, por Madonna y sir Elton John. El logo personal de Versace, la cabeza de Medusa, también adorna la alberca. la amplió comprando por 2.7 millones el vecino hotel Reveré que le llevó un día derrumbarlo y el resultado fue la casa de sus sueños, donde solía alojar a sus amigos, ricos y famosos.

Novedad
En septiembre del 2000, el magnate de las telecomunicaciones Peter Loftin, la compró y sin grandes cambios estructurales, continuó con su restauración.

Quienes visitan la casa hoy, convertida en exclusivo club privado y hotel boutique de lujo con 10 suites, encuentran un espacio atravesado por el estilo barroco que ha caracterizado las colecciones de Versace, sin los muebles originales, pero sí con el exceso imperturbable, los mosaicos, los azulejos, las pinturas, las estatuas, las columnas, los vitreaux y las figuras tan propias de la mitología griega y romana que se destacan en los ambientes.

El recorrido guiado comienza con el escudo de la familia Colón en la fachada de la casa, luego el comedor Medusa, donde el mar parece colarse en el ambiente, y del bar, antigua cocina de Versace.

En el patio interior se observan dos pisos y desde los cuales se asoman balcones. En la planta baja el baño decorado con varias reproducciones de la Bocca della Veritá, y donde se esconde un verdadero asiento de la realeza. El inodoro de este baño costó diez mil dólares y su tapa era de oro, pero se la llevó Donatella Versace, hermana de Gianni, y el nuevo dueño la reemplazó por una tapa dorada.

En el ala nueva de la casa, el fabuloso jardín expone la Medusa más grande de toda la propiedad, una piscina exquisitamente decorada y recargada, y jarrones del 1600, originales y réplicas, traídos desde Italia. En un rincón está La Rotonda, un espacio que algunos utilizan para casarse, y también el Moroccan Lounge, ex gimnasio de Versace.

En el primer piso, encontramos algunas suites como La Mer, la que usaba Donatella, elegida también por Madonna cada vez que se hospedaba en la mansión. Es la única que tiene bañera y cuesta dos mil dólares la noche.
El tour cuesta 50 dólares y está salpicado por ese halo de misterio que aun guarda la casa.