Los rumores obligan a extremar las precauciones cuando el ámbito del comentario es el puesto de trabajo. Éstos no sólo pueden disminuir la motivación sino que puede desacreditar al personal y a la empresa en sí.
El problema es que con el boca a boca la noticia final está, en muchas ocasiones, lejos de la realidad. Algunos pueden llegar a provocar consecuencias desagradables para las empresas y personas involucradas, según Reyna Cruz, asesora de talento.
Bajo el supuesto interés de arreglar la verdad, la causa por la que los individuos se sienten atraídos por la rumorología es la posición de protagonismo que implica para el que los difunde. “Saber algo que los demás desconocen permite demostrar que el que lo propaga se encuentra en una posición privilegiada con respecto a los demás, pero eso al final es perjudicial para ellos mismos”.
Protagonismo
Esta actitud es una forma de llamar la atención, de sentir que los demás lo tienen en cuenta a la hora de elaborar sus informaciones. Este comportamiento ayuda a crear unas relaciones con el grupo supuestamente más estrechas.
Para Cruz los orígenes por los que se llegan a producir los rumores pueden ser muy diversos. Uno de ellos, la falta de entendimiento, cuando las relaciones no están basadas en la confianza y en la búsqueda de unos objetivos comunes. Otro factor suele ser el desacreditar al compañero y los rumores intencionados, entre otros.
La mejor forma de evitarlos es potenciando el entendimiento y la información entre los miembros. Es necesaria que la relación sea lo más estrecha y transparente.
1 Dentro de la empresa como en el ámbito empresarial en general, existen un gran número de rumores creados con una finalidad intencionada.
2 En muchas ocasiones estos rumores surgen para sondear las reacciones que producen y, en función de ellas, tomar las decisiones definitivas.
3 Se utiliza como una forma de competir con otras compañías; sin embargo, atenta contra la ética empresarial.