Después de ocho de años de romántico noviazgo, Roberto Henríquez y Alina Caballero contrajeron matrimonio religioso.
Para festejar la memorable cita nupcial, los enamorados intercambiaron alianzas y la promesa de amarse por siempre en una liturgia en el templo Nuestra Señora de Suyapa.
Los padres de los contrayentes, Marcos y Nelly Caballero y Erasmo Henríquez y Sonia Marriaga, presidieron en primera fila la unión.
José Francisco y Laura Zelaya apadrinaron a los enamorados.
El templo fue engalanado con delicados arreglos en tono blanco, tal y como lo pidieron los ahora esposos.
Fue Susana Prieto la encargada de la decoración del enlace Henríquez Caballero. En la recepción celebrada en los salones del hotel Real Intercontinental predominaron sobrias creaciones con cartuchos y rosas blancas en torres de cristales y lámparas.
Júbilo
Después de que los invitados esperaran varios minutos en el lobby del hotel, la feliz pareja ingresó a la estancia, donde bailó el vals y hubo un brindis por su plena felicidad.
La novia lució muy elegante con una columna estraple de corte sirena elaborada en fino chantillí. Completó su ajuar con un largo velo en tul y un ramo de cartuchos blancos.
El novio optó por la rigurosa etiqueta negra que distingue a este tipo de enlaces.
Fue Jorge Torres el escogido para animar con su música la celebración, que se prolongó hasta el amanecer en medio de gran regocijo familiar.
Amigos de Copán, Tegucigalpa, Estados Unidos y San Pedro Sula se reunieron para la boda de Roberto y Alina, que perpetuaron ese esperado momento con fotos y video de Hollywood Bodas.
Ahora disfrutan de su luna de miel en Punta Cana, República Dominicana.