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Monseñor Garachana felicita a LA PRENSA por difundir valores

"Hay que ser humildes y seremos felices”, reflexiona el obispo. Cada semana se publicará una fábula exaltando un valor.

El obispo Ángel Garachana analizó el valor de la humildad y envió un mensaje a todos los hondureños. FOTO: Melvin Cubas
El obispo Ángel Garachana analizó el valor de la humildad y envió un mensaje a todos los hondureños. FOTO: Melvin Cubas

San Pedro Sula, Honduras.

La fábula de Kattor, el jaguar, nos deja una reflexión importante y nos recuerda que la humildad no es esclavitud, tampoco postración o debilidad, por el contrario, no hay mayor signo de grandeza y sabiduría que la humildad.

Esa enseñanza está plasmada en el primer fascículo de valores que LA PRENSA está llevando a los hogares de Honduras y que en su primera entrega destaca el valor de la humildad.

La campaña ha tenido gran aceptación y el obispo Ángel Garachana también compartió su mensaje sobre la humildad.

El prelado recordó a Santa Teresa de Jesús, experta en el conocimiento de Dios y de la psicología humana, por experiencia propia y compartida, decía que “humildad es andar en verdad”, en la verdad respecto de uno mismo, de los demás y de Dios.

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Identidad. Coincidió que igual que la fábula de Kattor, la persona humilde reconoce sus cualidades y limitaciones, sus capacidades y debilidades, y lo agradece todo como don de Dios, fruto del esfuerzo propio y de la ayuda de los demás.

Se valora, se acepta en su originalidad, está contenta de ser ella misma”, dijo el obispo de la diócesis de San Pedro Sula.

Aseguró que la persona humilde no se compara con los demás para sentirse superior o inferior.

Sencillamente aprecia a cada uno en su propia identidad y establece una relación de comunión, complementariedad y enriquecimiento mutuo.

Los fascículos saldrán todos los martes insertos en los ejemplares de Diario LA PRENSA a nivel nacional. Cada semana llegarán con un nuevo valor.

Lo contrario de la humildad es la soberbia y la baja autoestima, el orgullo y el complejo de inferioridad. Es bueno conocer los dos extremos defectuosos para no caer en ellos y mantenernos en ese punto de equilibrio que llamamos humildad, para nuestra propia paz interior y para construir buenas relaciones con los demás en el ámbito familiar, educativo, laboral y social”.

Si nos portamos con humildad estableceremos relaciones de estima y valoración de los demás, de respeto a su persona, ideas y creencias, de apoyo, ayuda y colaboración según

nuestras cualidades y preparación. La humildad crea un ambiente agradable de confianza,

sinceridad e igualdad; en cambio, la soberbia y el orgullo llevan a despreciar y humillar a los demás, envidiar sus cualidades y posibilidades, aplastar al que me hace sombra, excluir a los que considero que ni valen ni cuentan. En la raíz de rupturas, odios, violencia, opresión, etc... está la soberbia”, reflexionó Garachana.

Recalcó que “hay que ser humildes y seremos felices y haremos felices a los demás”.

Destacó el aporte de LA PRENSA con los fascículos de valores en un momento que la sociedad necesita que todos aportemos un granito de arena para vivir en paz, en tolerancia y armonía.

Los fascículos vienen insertos en la edición de los martes de LA PRENSA.