Las negociaciones sobre la revisión del salario mínimo dieron varios pasos atrás luego de que los trabajadores se retiraran de la mesa, argumentando que el porcentaje propuesto por los empresarios es “humillante”, por lo que pidieron negociar directamente con el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa.
El director ejecutivo de la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, Fernando García, mencionó que el sector considera que existe “la voluntad de conciliar”, aunque recalcó que no están casados con porcentajes cerrados, sino con una fórmula que combina algunas variables y de la que saldría el monto del incremento.
El ministro de Trabajo aseguró que el Ejecutivo tiene su propia propuesta, pero que no se puede hacer pública mientras se mantengan las negociaciones. Sobre la petición de los trabajadores de hablar con Lobo Sosa, el funcionario aclaró que “no estamos comprometiendo al Presidente”, aunque no descartó una reunión, siempre que sea tripartita.
Luego de retirarse de la mesa de diálogo, el representante de los trabajadores, Héctor Escoto, mencionó que el retorno a las pláticas depende de la voluntad de los empresarios, a quienes culpó de ofrecer un valor muy debajo de las demandas. “El porcentaje que plantean es humillante: el 3.25 (por ciento) es más bajo que la inflación, que es de 6.5 por ciento”, mencionó el dirigente. La pretensión inicial era alcanzar al menos el diez por ciento de incremento.
García mencionó que las conversaciones de ayer “fracasaron porque no ha habido acuerdo”, para luego explicar que la propuesta de los empleadores no tiene que ver con porcentajes, sino con “una fórmula que arroje el porcentaje y que tome en cuenta las estimaciones de crecimiento”.
Ante la falta de acuerdos, las conversaciones quedarán congeladas.
El salario mínimo en el país está fijado en 5,886 lempiras para el área urbana y 4,334 para el área rural.