La empresa estadounidense Texaco causó un daño irreversible en la amazonía ecuatoriana, denunció ayer el presidente Rafael Correa durante una inspección en las zonas selváticas donde la petrolera extrajo crudo entre 1964 y 1990.
“Que el mundo entero observe la barbaridad cometida por la multinacional”, sostuvo Correa durante una visita a la localidad de Shushufindi, en la provincia de Sucumbíos, en la frontera con Colombia.
Correa se mostró “sorprendido por la magnitud del daño irreversible” de la contaminación y comparó sus efectos con los ocasionados por el buque estadounidense Exxon Valdez, que derramó 42 millones de litros de crudo en el mar de Alaska en 1989.
Texaco fue obligada a pagar 40 millones de dólares por la contaminación, aunque varias comunidades indígenas le siguen un juicio que prevé una indemnización de seis mil millones de dólares.
Es el primer proceso en la historia en el cual se obliga a una petrolera a responder ante la justicia de un país distinto a Estados Unidos.
También ayer, el presidente Correa expulsó al representante del Banco Mundial, BM, Eduardo Somensatto, tras acusar al organismo de tratar de chantajearlo con un préstamo de 100 millones de dólares cuando era ministro de Economía en 2005.
Correa notificó su decisión a través de una carta cuyo contenido será divulgado por la Cancillería.