Vince Lombardi está de regreso a casa. Aaron Rodgers los llevó ahí y los Steelers de Pittsburgh les dieron una ayudadita.
Aaron Rodgers lanzó tres pases de anotación, dos de ellos a Gregg Jennings y la defensiva de los Packers de Green Bay forzó tres intercambios de balón para que Green Bay ganara su cuarto campeonato al vencer 31-25 a los Acereros de Pittsburgh.
Es hora de festejar de nuevo, Green Bay, el equipo ganador de las primeras dos ediciones del Super Bowl, está de regreso en la cima.
Es hora de festejar, Vince Lombardi, el legendario coach, en cuyo honor se bautizó al trofeo de campeón luego de llevar a los Packers a la cima.
Y más importante aún, es hora de celebrar, Aaron Rodgers, el pasador que estuvo tres años a la sombra del legendario Brett Favre y que salió de ella sólo para brillar más fuerte que nunca, regresando a los Empacadores de vuelta a la cima.
Rodgers fue nombrado el Jugador Más Valioso del encuentro luego de que completara 24 de 39 pases para 304 yardas y tres envíos de anotación.
Green Bay pegó primero y pegó fuerte.
En la segunda ofensiva del encuentro, Rodgers coronó un ataque de 80 yardas con un pase de 29 yardas a Jordy Nelson para poner a Green Bay al frente 7-0.
Apenas 14 segundos después, los Packers conectaron lo que parecía ser el golpe de nocaut, cuando Nick Collins devolvió una intercepción a Ben Roethlisberger 37 yardas a las diagonales para poner la pizarra 14-0.
No todo fue tan facil, Ben Roethlisberger llevó a su equipo en una ofensiva de 77 yardas en 1:41 para culminar la primera mitad con pase de siete yardas a Hines Ward. Los seis veces ganadores del Super Bowl parecían levantarse de la lona.
El peligro fue inminente en el tercer cuarto, cuando la ofensiva sacó de balance a Rodgers y Rashard Mendenhall coronó el primer ataque de Pittsburgh con touchdown en carrera de ocho yardas, colocando la pizarra 21-17.
Falló la estrella
Pero el juego errático de Roethlisberger, quien conectó 25 de 40 pases para 263 yardas, no daría para más.
Roethlisberger, quien falló en su intento de convertirse en el apenas el quinto quarterback con tres anillos de campeón, lanzó dos intercepciones y falló pases abiertos en momentos clave.
Por si fuera poco, Rashard Mendenhall soltó un balón cuando Pittsburgh se aprestaba a tomar ventaja en el cuarto final.
Roethlisberger no tuvo otro regreso en el brazo, y cuando Mason Crosby conectó el gol de campo de 23 yardas a 2:07 del final, fue hora de festejar para los “Cabeza de Queso”.
El joven que salió de la sombra de la leyenda, escribió su nombre en letras de oro... y verde.