La gran final ganada por Motagua al Olimpia en San Pedro Sula nos deja conclusiones que son muy importantes para el futuro de la Selección Nacional.
1. El futbolista hondureño no está psicológicamente preparado para soportar la presión que se produce cuando la opinión pública lo considera favorito. Ahora le pasó a Olimpia y antes a la Selección Nacional ante Trinidad en el mismo estadio en 2001.
2. Los hondureños no sabemos aprovechar nuestra condición de local. Tres cuartas partes del público presente en el Estadio Olímpico eran olimpistas y sólo un 25% eran motagüenses. Podemos llenar los estadios pero de nada sirve porque los espectadores son eso y no una barra organizada que aliente a su equipo. La barra blanca sólo respondió a veces cuando la minoría azul gritaba “Motagua”, “Motagua”. Lo mismo nos pasó cuando no pudimos vencer ni en San Pedro Sula ni en Tegucigalpa a Guatemala, Canadá y Costa Rica rumbo al Mundial de Alemania.
3. Los partidos se ganan con hombres y no con nombres. Por supuesto que se necesita una columna vertebral que guíe con su experiencia a los jóvenes y ayude a explotar las cualidades típicas de nuestro futbolista, que son la potencia y la velocidad. Motagua lo hizo ahora a través de los experimentados Javier y Jairo Martínez, además de Joscimar y Jocón; los demás son hoy jóvenes prospectos, como en 1996 lo eran en el proyecto de Maradiaga, Nínrod Medina, Chirinos, Iván Guerrero, “Gato” Coello, Jairo, Noel Valladares, Amado Guevara y Francisco Ramírez, quienes luego se convirtieron en figuras de nuestro fútbol.
Esto demuestra que no existe otro técnico hondureño como Maradiaga capaz de formar jugadores para un sistema ganador. En el pasado tuvimos a Chelato Uclés. Edwin Pavón hizo un gran trabajo con el Hispano, aunque promovió algunos jugadores jóvenes, la mayoría de sus elementos fueron experimentados futbolistas que él supo conjuntar.
4. El conjunto prevalece por encima de las individualidades y ningún jugador es indispensable. Maradiaga no se queja cuando le faltan titulares porque construye un equipo. Durante el torneo perdió a Fabio Ulloa, luego por lesión a Samir García a Meilin Soto y al importantísimo Edy Vásquez. Para la final no pudo contar con “Jocón” Reyes ni con Pedro Fernández. En el torneo Clausura a principios de año tampoco objetó cuando Elvis Scott y Víctor Mena dejaron Motagua para sumarse al fútbol chino. En cambio, Olimpia sin Wilson ni Wilmer se parecía mucho a nuestra Selección sin David Suazo.
5. El hambre de triunfo y la actitud de los jugadores, técnico y directivos es fundamental. El jugador debe estar motivado no sólo por el dinero. Empezar perdiendo ante Olimpia no significó para los azules bajar los brazos, no cambiaron su actitud ni su planteamiento ofensivo, ni su ambición en busca del objetivo como tampoco sucumbieron al empezar el torneo cuando sólo ganaron uno de los primeros 9 puntos en disputa.
6. Mejoremos las canchas. El futbolista hondureño es bueno y sería superior si jugara en terrenos más uniformes. El nivel técnico en el Olímpico fue superior al que vimos en el mal engramado Estadio Nacional de Tegucigalpa.