02/04/2025
11:49 AM

Columna de opinión de Nelson García: “Javier Aguirre es un impresentable, vulgar y maleducado”

La columna de opinión de Nelson García, jefe de Redacción de Diario La Prensa, sobre el ‘Vasco‘ Aguirre y su lamentable accionar en el Morazán antes de la agresión.

San Pedro Sula, Honduras.

Llegué al estadio a las 3:50 de la tarde. La fila para ingresar a silla-preferencia ya era nutrida. Desde ahí percibí la molestia e indignación de la gente.

Su enojo iba dirigido contra dos personajes. Uno, futbolista, el ‘Chino’ Huerta. Él para justificar el 4-0 que les había endosado Uruguay en un amistoso dijo que prefería sufrir goleadas como esa que ganarle a Honduras.

Las otras fotos que no has visto de lo ocurrido en el partido Honduras vs México en el Morazán.

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El otro, periodista: David Faitelson. Es increíble el odio que ha sembrado este muchacho. Él, con sus impulsos de niño caprichoso y disque de periodista mordaz, no tiene la más mínima idea de cómo golpean sus frases de menosprecio al fútbol de este país.

Esa máxima, que profirió esta semana, a la que le agregó antes la coletilla “No me vayan a malinterpretar”, como preparando el terreno para gritar a los cuatro vientos “Honduras no es nadie, Honduras no existe”, laceró e indignó a miles de hondureños, porque por más que digan “esto solo es fútbol”, la Selección, la ‘H‘, es parte importante de nuestra identidad y cuando la pisotean, duele y enerva los ánimos.

Todo lo que pasó antes de la agresión a Javier Aguirre en el Honduras vs México y lo que dijo el Vasco a la afición.

Javier Aguirre los insultó: lo que pasó antes de la agresión y lo que dijo el DT

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A las 4:30 pm ya estaba dentro del estadio. Rodeado de hermanos. No de sangre, pero que la ‘H’ une. A mi izquierda, un señor que venía de Houston y que su último partido en el Morazán había sido el 17 de marzo de 1974 cuando lo quemaron. Atrás dos caballeros que no conocían muy bien a los jugadores hondureños, pero que ansiaban el momento que apareciera el ‘Chino’ para desahogarse. Adelante, dos muchachos inexpresivos y a la derecha mi hija Celeste que me preguntaba con insistencia si iba a jugar el ‘Bicho’ hondureño (Luis Palma).

El reloj avanzaba rápido. La lluvia pertinaz acompañaba la espera. Se fue la luz y eso provocó el primer estruendo de júbilo de nuestro querido Morazán que empezaba a llenarse. Como si fueran luciérnagas, la luz de los celulares comenzaron a moverse de izquierda a derecha, mientras se escuchaba, aún tibio, el “Honduras, Honduras, Honduras”.

Luis Palma le hizo dos golazos a México para el triunfo de Honduras.

Entre llamadas telefónicas y la lluvia que nos rociaba, el tiempo transcurría vertiginoso. De pronto, las 7:15 de la noche. Inmediatamente, 20 tipos vestidos de vinotinto saltaron a la cancha. Los silbidos se escucharon hasta El Merendón. Pero el principal destinatario era uno: el ‘Chino’ Huerta. Un jugador regular que destaca más por su cabellera que por sus goles, pero que se hizo famoso en Honduras por hablar con desden de la querida ‘H’.

Saltaron los equipos para los himnos y apareció Javier Aguirre con su pinta de buena gente, pelo canoso y su traje fino. Estaba ubicado a escasos metros de él. A lo largo interpreté que le decía palabras cariñosas a Rueda. Lo saludó y abrazó efusivamente.

Respetó con reverencia los himnos. Luego agarró un bote con agua. Le dio un sorbo, se acercó a Rafa Márquez y le dijo algo al oído. Debo confesar que verlo dirigir de tan cerca me llamaba la atención. Claro, es un grande de la Concacaf. Fue director técnico del Atlético de Madrid, Osasuna, Mallorca, Zaragoza, Leganés, Atlante, Pachuca, Monterrey, las selecciones de Japón y Egipto, dirigió en dos Mundiales a México. Un currículum, intimidante.

El saludo de Javier Aguirre a Reinaldo Rueda antes del inicio del partido.

Empezó el partido

En los 99 minutos que duró no se sentó ninguna vez. Se dedicó a rebatir y criticar las decisiones de los árbitros. Dio muy pocas indicaciones a los suyos. Y, principalmente, se dedicó a pelear con la gente. Fue un tú por tú sin tregua. Insultos de una decena de antisociales, insulto él. Lamentablemente, los bárbaros empezaron a lanzarle objetos y él algunos los devolvía. Su partido no era contra Honduras. Era contra la docena de vagos que le dieron una coartada que no se merecía.

Insultó a Andy Nájar por una dura entrada que le hizo al ‘Chino’ y Deibi Flores lo miró desafiante. También la hablaba a Rigo Rivas y a Edwin Rodríguez cuando intercambiaban posiciones. Esto enervaba aún más a las bestias que le lanzaban objetos.

El organismo reprochó los actos violentos contra el técnico de México y a Honduras le puede salir muy caro.

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Arrancó el segundo tiempo, México dominaba el trámite y si se envalentonaba era cuestión de tiempo para que anotara. Pero sucedió un hecho que lo cambió todo. Se lesionó Bryan Acosta y entraron el ‘Bicho’ Palma y Yustin Arboleda. Jorge Álvarez, quien pasó desapercibido 50 minutos porque Rueda lo desapareció al hacerlo jugar en el puesto de Alex López, volvió a la contención y se acomodó bien. Joseph Rosales empezó a sentirse cómodo y a triangular con Edwin y el ‘Bicho’. Y Arboleda les metió el miedo en el cuerpo a los centrales gigantones, César Montes e Israel Reyes.

México pasaba de dominador a dominado. Cayó el primer gol del ‘Bicho’ y el ‘Vasco’ lo insultaba pegado a la raya cuando el del Celtic recibía el balón o sufría una falta. La salida del ‘Tri’ hacia el arco de Edrick Menjívar era el gigantón Reyes y esa era una bendición para la ‘H’. Luego, Arboleda y el ‘Bicho’ se inventaron un golazo difícil de olvidar.

El ‘Vasco‘ Aguirre se las tuvo con la afición hondureña y les hizo este gesto obsceno.

Honduras con el 2-0 y cerca del epílogo comenzó a pasar el balón con floritura al grito de los “ole, ole, ole” y a la par del ‘Vasco’, Edwin Rodríguez como recurso y no como agrandado, se vio obligado a tirar un taquito. Aguirre lo insultó de arriba a abajo y a su acoso se sumó el del otro gigantón, Edson Álvarez, quien le advirtió que lo esperaba en Toluca.

El debut de Yustin Arboleda, la emotiva dedicatoria de Luis Palma y la bronca entre jugadores.

El beso a lo Samuel Caballero, festejo catracho y gesto obsceno del ‘Vasco‘ que sufrió agresión

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Con un 2-0 pletórico llegó el final y con él, la barbarie. Un energúmeno, que debería de estar preso, lanzó una lata que impactó en la cabeza del maleducado de Aguirre, dándole el escape que no merecía un tipo que dejó su sello de vulgar en el estadio Morazán.

Empezó a brotar sangre de su cabeza, lo cual lamentamos profundamente porque eso es inaceptable y él merecía y merece respeto. Buscó las cámaras para enseñar la herida y comenzó a cruzar lentamente la cancha hacia el camerino. Seguramente dándole gracias a Dios porque, pensó él, esto desviará la atención del pobre juego de su equipo, de la derrota, hacia la agresión.

Javier Aguirre se fue del campo ensangrentado, pero sonriendo pese al golpe que recibió de un energúmeno.

Y segundos después, apareció el Javier Aguirre que me engañó a mí, pues incluso hacía fuerza por su rocoso Mallorca y no entendía por qué no le renovaron el contrato. Es el maestro de maestros en las conferencias de prensa. Y, como el señor que no es, le quitó importancia al golpe, lo relativizó a su máxima expresión y de yapa felicitó a Honduras porque “fue mejor”.

Pero a mi ya no me engaña más. Dos horas cerca de él me bastaron para darme cuenta de lo corriente y vulgar que es. Ese fue el sello que dejó el tristemente célebre Javier Aguirre, el ‘Vasco’, en el histórico y querido inmueble que engalana el bulevar Morazán y donde llora México.