El penalti de Messi y Luis Suárez que ha dado la vuelta al mundo no debió subir al marcador. Así lo explica la FIFA en su reglamento sobre lanzamientos de penalti, y así se lo han confirmado al diario Sportyou de España diferentes árbitros acréditados por la Federación Internacional.
El reglamento dice que si “un jugador del equipo defensor y otro del equipo atacante infringen las Reglas de Juego: (es decir, pisan e lárea antes de que el lanzador toque el balón), tendrá que repetirse el lanzamiento.
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Ilegal y mal copiado
Un gol ilegal; y un penalti mal copiado, poco inteligente y menos valiente se ha convertido en la octava maravilla del fútbol. Es lo que tiene Messi y esta segunda oleada del marketing culé: a ellos les ríen todas las gracias, aunque no la tenga dice el periodista Fernando Carrión para el Diario Sportyou.
Según el analista deportivo, el penalti en sí es muy criticable, por la desproporcionada bola mediática que se la ha dado a una jugada que lleva en sus genes algunas de las cosas más resbaladizo del fútbol, como son la floritura estéril, la humillación al rival y el error arbitral.
Carrión menciona que 'lo primero que habría que decir de esa jugada es que se trata de un gol ilegal, que jamás debió subir al marcador porque un jugador del FC Barcelona y otro del Celta pisan el área antes de que Messi toque el balón. En ese caso, la norma de la FIFA es muy clara: se repetirá el tiro' menciona.
A esto agregó que lo segundo no tiene nada de original, sino solo una mala copia del que marcó Johan Cruyff, quien tampoco fue el primero al que se lo ocurrió “innovar” desde el punto de penalti.
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El comentarista argumenta que aunque el juego se trate de engañar, siempre ha de buscar el fin de adquirir una ventaja; no de perderla.
Sobre su cuarto punto dice que esa jugada jamás lo habrían hecho en una final, en un marcador de 0-0 o a un equipo de mayor nivel.
Es por eso que algunos jugadores del Celta se sintieron humillados por esa jugada. Con 0-0, “ole tus co… si me marcas un gol así” podrían pensar; pero con el partido ya decidido, es muy poco valiente y respetuoso hacer la gracia.