San José, Costa Rica.

La oportunidad se prestaba para hacer a un lado a Alex López el futbolista y conocer al hijo travieso de don Rigoberto y doña Mineth Rodríguez, para escudriñar en sus recuerdos de infancia, su adolescencia en la colonia Centroamérica Oeste de la capital hondureña, para resaltar la curiosa forma en la que conoció a su esposa Alexandra Carvajal y cómo la enamoró, inclusive, el extraño momento que vivió al llevarla al altar, la etapa de padre y mucho más de la vida del arquitecto hondureño de la Liga Deportiva Alajuelense.

“Tengo un hermano que es un año y meses menor que yo, siempre andábamos juntos y la verdad es que éramos terribles, mi mamá no nos pegaba, pero sí nos pellizcaba mucho en los centros comerciales, siempre nos corríamos y se ponía a gritar: ¡Alex! ¡Bryan! Cuando regresábamos nos amenazaba, sin embargo, ella no era de pegarnos, mi papá no jugaba, el sí nos castigaba y muy fuerte, esa labor de corregirnos le tocaba a él”, indicó Alex.

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Alex López ganó recientemente la Liga de Concacaf y fue considerado el MVP.
Salir de casa a jugar en aquellos entonces era la mayor alegría de todo niño, privarlos de compartir con los amigos del bloque representaba el peor de los castigos en el hogar de los López Rodríguez, algo que, para Alex, solo se podría compararse con quitarle a un menor sus consolas de videojuegos hoy en día. Sin las potras del barrio y sin acceso a su bicicleta, entre lágrimas se volvían a comportar como correspondía.

No solo de fútbol vive el hombre, el voleibol y el baloncesto son los deportes alternativos de Alex, quien se considera un jugador promedio. En el deporte ráfaga, su admiración total es para el base de los Golden State Warriors, Stephen Curry; el líder en asistencias de la Liga Deportiva Alajuelense ve muchas similitudes con la estrella de la NBA.

“Así como meto los pases con esa precisión, así es como él hace sus tiros de tres puntos, esa facilidad de hacer los lanzamientos me llama mucho la atención, son cosas que uno trata de emular cuando uno juega, me encanta cómo tiene medido todo lo que hace, es mi jugador favorito”.

ESTUDIANTE DE CUADRO DE HONOR

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El hondureño renovó con el Alajuelense hasta 2024. Ganó también el título de campeón de Costa Rica en diciembre.
“Mis padres se dedicaron al magisterio y para que nosotros recibiéramos un premio, debíamos tener calificaciones sobresalientes, durante la primaria era muy bueno, ya en la secundaria fui aplicado, pero ya no era mi prioridad, no me preocupaba más por eso, quería pasar las clases nada más, ya mi atención estaba mas puesta en entrenar y crecer como futbolista”.

Alex López nació para jugar fútbol, siempre lo supo, pero el plan A era un sueño de su padre, quien soñaba verlo convertido en un prestigioso médico. La dedicación y amor por el deporte rey terminó convenciendo a su progenitor, quien le dio dos años para probarse en este deporte, de fracasar las batas y un estetoscopio hubiesen ocupado el lugar de la pelota y los uniformes de pantalones cortos.

A punto de cumplir ocho años de casado, el futbolista nos compartió la jocosa forma en la que conoció a su esposa, entre carcajadas recordó todo lo que tuvo que pasar para conquistar el corazón de la chica de sus sueños. Hoy, con dos hijas y una gran solidez familiar, se trasladó a aquellos escenarios en los que construyó lo más valioso que la vida le ha podido regalar.

“La conocí en las fuerzas básicas de Olimpia, me la presentó un excompañero que era primo de ella, fueron a la cancha y me quedé clavado, ella iba a la iglesia de mi colonia y por verla empecé a ir también, es un amor que se dio desde pequeños, fuimos novios durante tres años, cuando nos casamos ella tenía 21 y yo 20, para casarme tuvieron que firmar mis papás”, indicó entre carcajadas.

¿Querían sus suegros un futbolista para su hija?

“Lo de nosotros fue permitido por Dios, antes de casarme solo pude tener dos pláticas con mi suegro, la primera fue cuando fui a decirle que éramos novios. Recuerdo que esa noche hacía muchísimo frío, pero un frío brutal y yo sudaba a chorros por los mismos nervios. La suegra siempre fue muy buena y amable, solo me pedía que cuidara a su hija y al ver que los acompañaba a la iglesia, eso facilitó todo”.

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López está casado con Alexandra Carvajal y tiene dos hijas.
¿Qué labores domésticas ha aprendido durante su matrimonio?

“Me toca hacerle de Esperancito, pero antes de casarme se me inculcó en mi hogar el hacer aseo, lavar platos, barrer y trapear, nada de eso era extraño para mí, hacer esas labores eran obligatorias para poder entrenar. En mi hogar disfruto ver todo en orden y lo de la cocinada, aunque no se me da, cuando han nacido mis hijas me ha tocado ingresar en la cocina y con consejos y haciendo mil preguntas he alimentado a la familia, no soy un experto tampoco”.

Es el padre de dos lindas niñas, ¿cómo ha sido la paternidad para usted?

“He vivido dos etapas, mi primera hija, durante el primer mes todos los días pasé desvelado, no dormía absolutamente nada e iba entrenar sin dormir. La segunda es totalmente diferente, no llora, no molesta nada, es extremadamente tranquila, algo que me ha facilitado el poder realizar mi trabajo. La mayor se acostumbró a dormir con papá, ahora, no puedo separarla de mí, si no está conmigo no duerme, la menor no ocupa atenciones, ella se acuesta y se duerme, de ambas formas lo he disfrutado muchísimo”.

En cierto momento usted era el hombre más odiado en su club, ¿por qué decidió aguantárselo y seguir allí?

“Lastimosamente llegué al club en un mal momento, tenían mucho tiempo sin ganar nada, también lo veo como una bendición, aquí viví lo peor que puede vivir un futbolista, también maduré dentro de la profesión, no ha sido fácil estar en el ojo del huracán, hubo un tiempo en el que si hacía algo malo me criticaban; al hacer algo bueno ni lo mencionaban, pero Dios paró todo eso, él sabía que eso debía parar y que debíamos recibir algunas bendiciones”.

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Alex López y su familia que lo apoya siempre.
¿Se quedó por terquedad o porque creía en este proyecto?

“Siento que me equivoqué en ocasiones, pero la gente creía que todo era culpa mía, aquí somos un equipo y ganamos o perdemos juntos, era como que me pedían que hiciera todo. No me fui, porque el fútbol estaba siendo injusto con nosotros, uno no llega a las finales por casualidad, algo bueno estábamos haciendo, llegar a dos finales seguidas era algo bueno y a la tercera ganamos, a la cuarta volvimos a triunfar, si no hubiésemos llegado tal vez me hubiese ido, pero soy terco y tenía que aguantar y superar ese proceso”.

¿Se siente ya satisfecho con lo que ha alcanzado en Costa Rica?

“Este es un trabajo, aquí todo el mundo comete errores en sus labores, la gente en una oficina comete errores, nunca perdí la felicidad, disfruté siempre con mis compañeros y sabía que todo eso era permitido por Dios, yo no vivo del pasado, siempre pienso en ganar el próximo partido, mi energía está puesta en el hoy, sé que debo trabajar para seguir ganando, no me puedo conformar ahora que ya ha cambiado la situación”.

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López vistiendo la camiseta de la Selección de Honduras.

SÉPALO

Nació en Tegucigalpa, Francisco Morazán en 1992, entró a las fuerzas básicas del Club Deportivo Olimpia cuando tenía 7 años y debutó profesionalmente con este club a los 18 años.

López impresionó a muchos en su primera temporada, logrando anotar siete goles en 22 partidos, teniendo tan solo 19 años.

Jugó con la Sub-23 los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Con la Selección absoluta ha jugado varios torneos de Copa Oro y juegos eliminatorios.

En octubre de 2010, López fue convocado por Juan de Dios Castillo para integrar por primera vez la selección absoluta, que enfrentó a las selecciones de Nueva Zelanda y Guatemala. Antes había disputado la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de 2009 en Nigeria.