Pandilleros de la 18 y la MS-13 fueron trasladados desde Támara hacia Morocelí e Ilama como parte de una estrategia nacional de seguridad penitenciaria.
Los militares identificaron varias antenas repetidoras para transmitir señal cerca de la cárcel de máxima seguridad “La Tolva” por lo que fueron desmanteladas y destruidas.