Aurelio Martínez: 'Jamás seré un divo”

El cantante se presenta esta noche en la Verbena del Zorzal tras cinco años de ausencia.

  • Actualizado: 15 jun 2013

El reconocido artista Aurelio Martínez llegó a Honduras para ser la estrella invitada en la esperada Verbenal del Zorzal que se celebra esta noche.

Aclamado por sus temas con fuerte sentimiento garífuna, este exintegrante de Los Gatos Bravos reveló sobre sus proyectos, novedades, inquietudes y sus deseos del corazón y su carrera artística.

¿Qué proyectos tiene ahora?

Estoy produciendo dos discos, uno de punta entre otros ritmos caribeños que dará seguimiento a mi público nacional que se llamará Me enamoré. El otro disco es seguimiento a la promoción internacional a la música garífuna en el género parranda, el cual fue reconocido en la categoría afro pop el año pasado alcanzando el top 4. Preparo mi gira de verano que inicia el 28 de junio en un festival en Brooklyn y se extenderá por Canadá y Europa.

¿En qué países se ha presentado?

En muchísimos pero para referencia están ciudades de Europa, Brasil, Canadá, Costa Rica, Guatemala, México, Sudáfrica, El Salvador, Nicaragua, varias ciudades de Estados Unidos, Senegal, Belice y diversos escenarios de Países Bajos y escandinavos.

¿Qué expresa con sus temas?

La liberación de los pueblos. Mi música habla de temas sociales, culturales y políticos inspirado por vivencias cotidianas.

¿Extraña aquellos tiempos de música popular?

Aquellos tiempos de música popular fueron hermosos porque el músico se apasionaba más que hacer dinero. El público disfrutaba de aquellas veladas y los gomosos mano a mano de las bandas. Extraño esos tiempos porque era hermoso que el público esperara por el rey del Yankunu puro y sin mezcla. Aún recuerdo el Palenque, Asomoproh, el centro social Satélite, el centro universitario en Tegucigalpa y el balneario de Santa Rita, Yoro. Tantos lugares en el país que jamás podré olvidar y a un público generoso que hasta hoy me reconoce y siguen mi carrera sin ser bohemios.

A pesar del éxito, ¿siempre lo traicionan los nervios?

Normalmente sí, pero la última vez que sentí como la primera vez fue en Senegal cuando mi mentor del premio Rolex me dejó cantar ante 45,000 personas en el estadio nacional y lo hice solo con mi guitarra.

¿Qué recuerda de Los Gatos Bravos?

Fueron y serán la más grande experiencia que he podido tener para actuar y gerenciar mi carrera artística, recuerdo los consejos de doña Alba y don Alfonso Flores que fueron y son para mí como mis segundos padres y por ende sus hijos Fonchito, Norman y Suyapa. Son el equipo que ayudó a mi formación como un profesional de la música.

¿Añora esos tiempos?

Aunque a veces pienso, no los añoro porque los llevo conmigo, sin esos tiempos no sería el Aurelio Martínez de hoy.

¿Por qué se metió a la política? ¿Qué enseñanzas le dejó?

Siempre pensé que la política no era para mí. El ofrecimiento vino de Gonzalo Rivera, por supuesto dije que no expresando que “la política es corrupción”. Mi amigo Víctor Arzú le dijo: Acepto por él. Yo lo convenzo a que acepte y conversando con el compadre sobre exclusión, discriminación y oportunidad, acepté el reto. Las enseñanzas fueron que tenía razón en mi percepción y el pueblo sigue engañado con propuestas falsas y que se juega política con el hambre y la ingenuidad del pueblo.

Mi propósito era cambiar la condición de vida de los pueblos garífunas, así lo propuse y dentro de lo posible en casi todas las comunidades de mi departamento se empezó la pavimentación. Dejé de ser un legislador para ser gestor de desarrollo y eso lo hice consciente de sus prioridades, porque para los evaluadores del trabajo legislativo soy un aplazado. Estoy satisfecho de regresar a mi vida normal con la frente en alto.

¿Le aportó usted al desarrollo de la cultura y sus hermanos garífunas?

Todos los esfuerzos de mi vida han sido orientados a exaltar los valores culturales de mi pueblo garífuna y he tratado de ser un ejemplo positivo para mi familia, mi cultura y por ende para mi país y Centroamerica.

¿Qué le falta a Honduras, según Aurelio, para que sus artistas sean valorados en su propia tierra?

Que el país tenga una política cultural, que el ministerio que hoy es Cultura, Artes y Deportes se separe y que por fin tengamos un presidente sensible y entienda que la cultura es tan importante como proveer seguridad integral. También buscar ministros capaces. A los hondureños nos falta amor patrio, poco creemos en nosotros mismos porque no nos conocemos y no reconocemos nuestros valores ni nuestras riquezas.

¿Qué hace cuando no está sobre el escenario?

Soy un artista que tiene agencias de representación en Europa, Estados Unidos, Canadá y otros países, este trabajo me consume casi todo mi tiempo entre componer canciones, grabar discos, giras, y la proyección social que el artista debe tener.

¿Cómo se ve en 20 años? ¿Regresará a vivir en Honduras?

Nunca he dejado ni dejaré de vivir en Honduras, amo mi patria.

¿Se cree un divo?

Soy el mismo Aurelio que vino de Plaplaya, una comunidad de difícil acceso. No olvido de donde vengo, ¿por qué he de creerme un divo? El arte viene de la gente y es para la gente y ellos son los que hacen artistas. Jamás seré un divo.

Según promotores culturales, usted es el artista hondureño más exitoso en el mundo actualmente. ¿Se considera así y en qué radica su éxito?

Es mucho decir, si bien es cierto he alcanzado honores importantes como llevar la música garífuna a concursar con las demás propuestas en el mundo. Alcancé darle categoría de afro pop a esta música desconocida con el premio Rolex, siendo finalistas EUA, Argentina y Honduras. El éxito radica en hacer todo de corazón sin esperar recompensas, hay que amar lo que se hace y tener mucha disciplina y rodearse de buena gente como mi grupo Garífuna Soul Band.

¿Se ha vuelto exigente a la hora de sus contratos?

Cuando tengo que tocar punta aún soy mi representante y trato de lidiar con esa parte difícil de nuestra gente de pagar lo que un artista nacional pide para sus honorarios. Lo curioso es que cuando llego a las comunidades garífunas me preguntan qué me gustaría comer y mi respuesta sigue siendo machuca o bikini, sopa de guineo verde con pescado frito y en el contexto internacional son las agencias que se encargan y se ríen cuando pongo una botella de whisky.

¿Qué le regalará a los sampedranos esta noche?

La misma alegría, energía en escena y las canciones que de seguro recordarán los que tuvieron la oportunidad de conocerme en Los Gatos Bravos y los que no tendrán la oportunidad que ya no les cuenten, será un tremendo show. No se lo pierdan.