Gánale la partida a fatiga pandémica

La pandemia es una situación inédita para quienes la viven actualmente, pero hay ciertos hábitos que pueden ayudar a adaptarse a las nuevas medidas y sobrellevar el estrés.

La contingencia por el coronavirus trajo consigo una fatiga pandémica: un cansancio psicológico y físico detonado por el miedo y la incertidumbre.

"La fatiga derivada de la pandemia es una sensación de apatía, enojo, un agotamiento mental porque implica crear nuevas formas de hacer las cosas", explicó la psicóloga Susana Ramírez.

El estrés es el detonante, destacó Guillermo Segura, también psicólogo. Éste se agrava por preocupaciones sobre la salud personal o de la familia, no saber cuándo llegará una vacuna, exponerse demasiado a información falsa, y los problemas económicos, entre otras situaciones.

"Eso crea incertidumbre y favorece a la ansiedad, a la activación fisiológica del organismo, la liberación de ciertas hormonas que nos ponen en alerta, como la adrenalina", expuso el psicólogo.

"Al estar con la incertidumbre, llega un momento en que hay un cansancio mental, pero también un desgaste físico que se manifiesta en síntomas como dolores musculares, de espalda, de cabeza, mareos".

Y aunque últimamente se le ha llamado fatiga pandémica, este malestar se manifiesta con situaciones inesperadas además del Covid-19, como los desastres naturales.

Pero cuando este padecimiento se experimenta por un tiempo prolongado puede convertirse en fatiga crónica, advirtió el especialista. Y físicamente impacta en problemas gastrointestinales o arteriales.

"Si en un principio había un conflicto por un encierro de dos meses, y luego que se alargaría a todo el año, (eso) va creando más tensión. Se vuelve un estrés crónico que sí es perjudicial en la salud", planteó Segura.

"Cuando nos preocupamos por algo que le tenemos que dar solución, el cuerpo recibe esa demanda. Hay una activación fisiológica en la que constantemente presionas ciertos órganos que se cansan y favorece la aparición de enfermedades".

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Aunque últimamente se le ha llamado fatiga pandémica, el estrés se manifiesta con situaciones inesperadas además del Covid-19, como los desastres naturales.



MÁS ALLÁ DE LA CONTINGENCIA
La psicóloga Ramírez consideró que la fatiga pandémica también es ocasionada por cómo las personas pueden o no adaptarse a una nueva situación.

"Tiene que ver con cómo las personas tenemos la habilidad y el recurso psicológico interno para adaptarnos", destacó.

"La adaptabilidad es un rasgo de madurez. También nos habla de una condición psicológica social donde nos falta madurez para esos cambios abruptos, no solamente en la pandemia, sino en nuestra vida personal".

Parte de la desmotivación de la fatiga pandémica es resultado de la falta de interacción o cambio de hábitos por la contingencia, apuntó Ramírez.

Por ejemplo, si la persona era muy sociable, ahora no puede asistir a sus reuniones.
"Estar en casa es algo que nunca lo había vivido en un tiempo tan prolongado y eso trae apatía", dijo Ramírez.

"No podemos depositar toda la causa en pandemia. Sí, es una situación nueva para todos. (Pero) la pandemia tal vez fue la gota que derramó el vaso".

¿CÓMO SALIR?
La pandemia es una situación inédita para quienes la viven actualmente y es complicado señalar cómo prevenir la fatiga pandémica, reflexionó el psicólogo José María Buenrostro.
Pero hay ciertos hábitos que pueden ayudar a adaptarse a las nuevas medidas y sobrellevar el estrés.

"Uno de los retos que tenemos es acostumbrar al organismo y al pensamiento a que es otra normalidad. Nos va a llevar tiempo porque es todo el organismo el que tenemos que reeducar, incluyendo al pensamiento", planteó.

"Se tiene un doble esfuerzo porque estamos en el entrenamiento para esa nueva normalidad, y tenemos que ir ajustándola".

Niños, adolescentes y adultos, que pueden padecer la fatiga pandémica por igual, pueden hacer una pausa de cinco minutos cada 20 minutos, durante su jornada laboral o escolar, recomendó Buenrostro.

También se puede aprovechar el cambio de estilo de vida y darse el tiempo para actividades que siempre se han querido realizar. Por ejemplo, mantener una dieta balanceada, leer o aprender una nueva habilidad, aconsejó Ramírez.

El ejercicio físico también es importante, coincidieron los especialistas. Puede realizarse en el exterior siguiendo las medidas para prevenir contagios o buscar rutinas para hacer en casa.

También, consultar con un especialista, pues así se evitará llegar a una fatiga crónica.
"Si vemos esas alarmas de sentirnos mareados, acelerados, preocupación de que algo malo va a suceder, es pertinente que acudan a un especialista, a un psicólogo o psiquiatra", indicó Segura.