No dejes que te agobien las preocupaciones

Experta alerta sobre las emociones negativas y orienta sobre cómo deshacernos de ellas

Ante la emergencia por el Covid-19, las emociones "negativas" --ansiedad, miedo, depresión, frustración, etcétera-- son naturales y sólo son problemáticas cuando nos quedamos rumiando con ellas, dice Rosalinda Ballesteros, directora del Instituto de Ciencias de la Felicidad, de la Universidad TecMilenio.

Ante una situación no planeada o una crisis como la que vivimos con el nuevo coronavirus, hay estrategias para enfrentar este tipo de estados emocionales, asegura la especialista en Psicología Positiva.

"A las emociones negativas las llamamos así porque no nos gustan como se sienten. Queremos salirnos de ellas muy rápido. En realidad tienen una función evolutiva, biológica, de darnos información: si no me diera miedo algo que pone en riesgo mi vida sería peligroso, si no me causara enojo una injusticia, no me defendería", señala.

El problema surge cuando nos quedamos en esas emociones más tiempo del necesario que se requiere para aprender de ellas. A esto se le llama rumiar la emoción.

Aclara que también se puede caer en el otro extremo. Personas que en situaciones de riesgo dicen: no pasa nada, no pasa nada. Y se quedan en situaciones de riesgo más tiempo del prudente.

La especialista advierte que las emociones negativas tienen un peso muy fuerte en la memoria, por eso necesitamos experimentar muchas más emociones positivas (esperanza, gratitud, alegría...) que negativas durante un día.

"Hay que evitar que los pensamientos se vayan al lado negativo permanentemente, usar un pequeño ejercicio con tres preguntas: ¿qué es lo peor que puede pasar?, ¿qué es lo mejor que puede pasar?, ¿qué es lo más probable que suceda?

"Y hacer un plan para lo más probable. Tener muy visible que tenemos ciertas metas de largo plazo y que ésta es una situación temporal", explica.

Para distraer la mente recomienda buscar una red de apoyo: contactar a otras personas para mantenernos ocupados y pedirles que nos ayuden a despejar los pensamientos negativos.

"Otra opción es retomar nuestra sensación de control y hacer una rutina con las cosas que sí tenemos y podemos organizar en lugar de pensar demasiado lejos hacia el futuro. Mantenerse en el presente", recomienda Ballesteros.

-- ¿Pero qué pasa si la persona que está ansiosa, con miedo o triste es alguien de su entorno?
"La mejor forma de ayudarle es dejarlo llevar la pauta y preguntar qué necesita. No debemos minimizar lo que sienten o invalidarlo, en algunas ocasiones el miedo proviene de experiencias anteriores y no todos experimentamos las situaciones del mismo modo", señala Ballesteros.

"Hay que ayudarles a ubicar sus recursos, los que sí tienen que pueden ayudar y lo que pueden controlar. Ejercicios de meditación y de respiraciones pueden ayudarles a manejar un momento de estrés".

Los estudios de la psicóloga Barbara Fredrickson, de la Universidad de Carolina del Norte, sobre las emociones han demostrado que, al estar en estados emocionales positivos, somos más creativos y resolvemos mejor los problemas que tenemos.

Incluso, según varios estudios académicos internacionales, las personas que tienen preponderantemente emociones positivas gozan de mejor salud, viven más años y con mayor capacidad cognitiva, se enferman menos y necesitan menos medicamentos.

De acuerdo con endocrinólogos y neurocientíficos, esto se debe a los químicos naturales (endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina) que producen nuestros cuerpos cuando estamos en estados emocionales positivos.