En ningún otro lugar de Honduras el visitante podrá encontrar tantas guacamayas juntas como en el parque de aves localizado a sólo dos kilómetros del centro arqueológico de Copán Ruinas.
Se le conoce como Macaw Mountain, que en español significa Montaña de Guacamayas, a este santuario de vida silvestre que cautiva a los amantes de las aves y las plantas tropicales.
Senderos adoquinados y tarimas de madera penetran por la extensión del parque para que el visitante pueda admirar con mayor comodidad. Las aves de diferentes especies que viven en sus aviarios o vuelan libremente.
Los vistosos colores de las loras, guaras, tucanes y otras aves propias de la floresta hondureña, contrastan con el verdor del bosque de seis manzanas que comprende el parque Macaw Mountain.
Desde una rama de cafeto este búho parece observar a los visitantes que recorren los senderos del parque de aves.
Todas las especies que el personal cuida en los veinte aviarios diseminados en el sitio han sido donadas. “Aquí no se venden ni se compran porque no se trata de comercializarlas, sino de protegerlas y que los visitantes puedan admirarlas”, dijo el guía.
En el algunos recodos del recorrido, sobre las tarimas de madera, la administración ha colocado bancas para las personas dispuestas a gastarse un día observando determinadas especies.
“La más común es la guacamaya roja considerada ave sagrada por los Mayas, quienes también utilizaban las plumas para adornar sus cabezas.
De hecho, en el cercano centro arqueológico hay esculturas que representan a esta ave, lo que evidencia la importancia que los antiguos le daban”, explica el guía.
Las heliconias que cuelgan a la vera de los senderos del parque recuerdan también la forma de estas aves emblemáticas del trópico por sus colores; hasta una semilla negra que tienen estas plantas, simulan ser la lengua de las guacamayas.
“Si se va a tener este tipo de pájaro en un aviario hay que tener en cuenta que no se puede separar de su familia, el sitio tiene que ser grande y soportar picotazos fuertes.
Son animales muy sociables y especialmente inclinados a demostraciones afectivas, por eso no pueden estar solos”,explicó el guía. “Si se dejan en el aviario sin su pareja, pueden picotearse ellos mismos y arrancarse las plumas”, agregó.
El parque es atravesado por el riachuelo conocido como Sesesmil que en el verano se vuelve cristalino y forma una piscina natural en la parte alta.
El personal ha construido una especie de esclusa que al cerrarse forma un embalse donde los visitantes pueden bañarse y hasta nadar como en una alberca.
Sobre la corriente de agua se ha levantado parte del restaurante Morpho Azul para que los turistas puedan comer o disfrutar de una bebida en medio del paisaje.
El nombre del restaurante se debe a una especie de mariposa de vivos colores azul, amarillo y café, que abunda en los alrededores del paseo.
El rumor del riachuelo es acallado a veces por el canto de algunas aves, como los búhos, que parecen observar detenidamente a los visitantes desde las mallas metálicas de sus aviarios.
Es la oportunidad para que el visitante pueda acariciar sus vistosos plumajes y jugar con ellos, bajo la vigilancia de los guías.
El tour comprende una visita a la cafetería del parque donde no solamente puede disfrutar una taza del aromático, sino también observar el proceso de elaboración del café marca Miramundo.
Cómo llegar
El parque está tan cerca del centro arqueológico de Copán Ruinas que algunos turistas prefieren hacer el recorrido a pie hasta el sitio. También hay servicio de mototaxis que cobran 20 lempiras por la carrera, lo cual representa también una alegre experiencia porque se disfruta del paisaje rural.
Al parque se llega por una carretera de tierra en buenas condiciones, que se desvía, a mano derecha de la vía de acceso, antes de entrar al poblado.
Los extranjeros entran al parque por 10 dólares y los hondureños por cien lempiras.