San Pedro Sula. Mauricio Alexander Mejía Figueroa, exagente de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), fue condenado ayer a 30 años de prisión por el asesinato del fiscal Raúl Reyes Carbajal.
Elvis Guzmán, portavoz en la zona norte del Ministerio Público, informó que a través de la Fiscalía de Delitos Contra la Vida se logró una sentencia condenatoria contra Mejía Figueroa, quien fue condenado por un Tribunal de Sentencia con Jurisdicción Nacional.
El imputado fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad en la Penitencia Nacional Marco Aurelio Soto, ubicada en el valle de Amarateca en Francisco Morazán.
El juicio oral y público contra Mejía Figueroa comenzó el pasado lunes 13 de mayo en la 105 Brigada de Infantería y culminó el viernes 17 con un fallo a favor del Ministerio Público, ya que el expolicía fue declarado culpable.
La Fiscalía de Delitos contra la Vida logró probar con la declaración de un testigo protegido que quien cometió el asesinato contra el ahora extinto fiscal que se desempeñaba como coordinador del Ministerio Público en Puerto Cortés fue Mejía Figueroa.
En el transcurso del juicio, los peritos indicaron que el atacante del fiscal le hizo 22 disparos, nueve de ellos inferidos a corta distancia y uno de contacto, el cual le penetró en la región parietal izquierda de la cabeza y le provocó la muerte al acusador público.
El fiscal fue asesinado el 27 de mayo de 2011 a eso de las 5:00 pm en la autopista que de Puerto Cortés conduce a San Pedro Sula en su automóvil Toyota Corolla con placa PDC-9999 y cuando transitaba a inmediaciones de Río Nance, Choloma, lo alcanzó un carro turismo color negro o gris oscuro, vidrios polarizados, con cola de pato, en el que se transportaban al menos tres personas y una de ellas era el expolicía quien fue el que disparó contra el togado.
Hasta la fecha no se ha logrado establecer el autor intelectual del asesinato del fiscal, pero sí se determinó que fue ultimado porque descubrió el robo de combustible en el que estaban vinculados policías que recibían dinero a cambio de ocultar el delito.