La inseguridad que impera en el país ha alcanzado a una de las primeras colonias que optó por tener seguridad privada. En la Juan Ramón Molina han ocurrido varios asaltos.
La colonia tiene una sola entrada y una salida. La tranca, manipulada por los guardias que les piden a vecinos y visitas que se identifiquen para dejarlos acceder a la colonia, es una de las medidas de seguridad que han establecido los moradores para evitar atracos.
Diez guardias que se dividen en dos turnos se encargan de recorrer en bicicletas todo el lugar, pero no ha sido suficiente para detener a los malhechores, que en su afán de despojar a las personas de sus pertenencias han inventado formas para escabullirse del ojo de los vigilantes.
“Los delincuentes no entran por el portón principal; se saltan los muros de malla ciclón”, dijo una de las vecinas afectadas, que por miedo a represalias prefirió no identificarse. Sin importarles la hora, los malvivientes ingresan a la zona y con pistola en mano atemorizan a sus víctimas y hacen que les den todo lo que llevan.
“A una muchacha la asaltaron como a las 6:30 pm, venía bajándose de su carro y la amenazaron con pistola”, contó uno de los habitantes del lugar.
José Alvarado, presidente del patronato de la Juan Ramón Molina, manifestó que en los últimos tres meses se han suscitado cuatro asaltos a viviendas, sin contar a las personas que han despojado afuera de sus casas y muchas veces no denuncian por miedo.
Los colonos piden el apoyo de la Policía Nacional ante este problema que parece ir en aumento.