13/08/2022
02:14 AM

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Especial clases en línea: maestros sueñan con volver a las aulas

Los docentes de Honduras han duplicado esfuerzos desde casa y la esperanza de regresar a la presencialidad crece.

San Pedro Sula, Honduras.

Del otro lado de la pantalla, en la otra vereda, unos inventan, crean, imaginan y proyectan el mensaje. El desvelo pasó a ser un acompañante permanente para los maestros. Cinco horas de clases diarias son apenas una fase de más de diez entre el proceso académico.

Los alumnos y los padres perciben cinco horas e incluso a veces, con desdén, algunos de estos consideran que son menos horas las dedicadas por el docente a la clase. Ahora, en pizarrones digitales, los maestros aleccionan a los alumnos. Sin embargo, creer que desde casa todo sería miel sobre hojuelas fue el inequívoco que ahora raya en una anécdota de carácter jocoso.

Primera parte: Recreo extendido por alerta de virus

La tarea ahora no queda plasmada en las palabras del pizarrón que con tinta de marcador se borra con papel o goma. El maestro cuelga las instrucciones y 'crea' una tarea en la plataforma. Todos estos términos, novedosos, pasaron a ser pan del día a día de maestros, alumnos y padres.

'¿Ya podemos subir la tarea a la plataforma', pregunta una alumna a uno de los maestros abordados por LA PRENSA. Es el parelelo al '¿ya podemos pasar a entregarle la tarea, profesor?', en el salón de clases. Una época ya nostálgica que remite a más de un año atrás.

Las nuevas tecnologías, que son nuevas para miles, aunque ya estaban allí, obligaron a que los protagonistas se aferraran al cambio, al destino y a la evolución o desistir en el agreste camino de la educación virtual. Muchos sucumbieron. Dijeron no poder. Muchos padres consideraron que no valía la pena y sus hijos, por sobre 16 meses pandémicos, están a punto de hilvanar dos años académicos perdidos.

Segunda parte: Confinamiento total y nuevos protagonistas

Marcela Tejada es una maestra de matemáticas de secundaria en el municipio de Pimienta. Enseña en un pequeño instituto privado. Al llegar a su vivienda, nos recibió con un semblante amable y a la vez reacio. El tono de su voz evoca que es capaz de sonreír y reír sin perder su imagen circunspecta.

La clase de Marcela inicia justo a las 7:00 a.m., pero ella tiene ya más de una hora despierta. Tuvo tiempo para tomar un baño, cambiarse y preparar las herramientas de su clase. Cuadernos, libros, su celular, una computadora y su ventilador cumplen una función pilar en la lección.

Tercera parte: El encierro desespera a los alumnos de Honduras

Sus alumnos, somnolientos aún, escuchan y saludan casi arrastrando la voz a la docente, quien, aunque tal vez se sienta más agotada que sus alumnos, sabe disimularlo por el bien de la clase. Continúa explicando cómo hallar el valor de 'X' mientras, con micrófonos apagados, nos explica lo complejo que es enseñar matemáticas sin la presencia de los estudiantes.

En cuanto a la percepción de los padres sobre el trabajo que los docentes realizan, la docente considera que existen dos tipos de padres: 'Está el que admira al docente por su labor en el aula virtual y externo, por mensaje. A veces me toca enviar videos extras para lecciones. Por otro lado, está el padre que dice que él está haciendo el trabajo del maestro. Dicen que ellos están con el niño y que tienen que estar ayudándoles'.

Es consciente de que el nivel de aprendizaje ha decaído ostensiblemente durante la pandemia del covid-19: 'Ha bajado bastante la calidad y la importancia del aprendizaje. Muchos padres decidieron no matricular a sus hijos porque consideran que los niños no aprenden. Ellos no piensan que sí están aprendido. Depende del alumno. Si le pone interés. Si el niño no me ayuda a ayudarlo no habrá ningún avance'.

Cuarta parte: Padres e hijos fortalecieron sus vínculos desde casa

Alikys Bonilla, maestra de primaria, considera que no es lo mismo ver a los alumnos a través de una pantalla que tenerlos de frente. 'Convivir con ellos e impartirles el conocimiento frente a frente es algo distinto', expuso.

'Lo que más extraño de mis alumnos son sus abrazos, besos y su amor. Sentir que están aquí. Sentir que están conmigo. A veces es difícil verlos a través de una pantalla. Uno quiere estar con ellos', relata Stefany Manueles, docente de primaria.

Los ojos, especialmente de las maestras, se cristalizan cuando imaginan el retorno a clases presenciales. Las maestras de la escuela Ligth & Vision acuden a los salones de clase a impartir sus clases viretuales. Ese salón vacío, sin las risas, los gritos y las ocurrencias de los alumnos, es solo una habitación que guarda recuerdos, pero que genera esperanza.