Hoy no circula, por estos renglones torcidos de Dios y del diablo esa especie en extinción: el hombre honrado.
Hoy no circula el patriotismo por la sangre de los futboleros de la garra catracha.
Hoy no circula, para el de una mano adelante y otra detrás, la comida barata.
Hoy no circula el billete salvador para el que no tiene dónde caerse muerto. Hoy no circula la paz, la concordia, ni la solidaridad por estas hermosas tierras de pan pelear. Hoy no circula aquella tan cacareada propuesta de la demagógica campaña del urgido charro melonero del combustible a precio de gallo muerto. Hoy no circula en la hambrienta boca del miserable aquel pan nuestro de cada día, la tortilla ni la leche ni los frijolitos pintos ni los claveles morados.
Hoy no circula el policía de verdad: honesto, vigilante, sacrificado, solidario, voluntario, generador de confianza.
Hoy no circula, por ningún lado, la seguridad ciudadana, ni la paz, ni la concordia para los que parecen no tener, Gabo dixit, una segunda oportunidad sobre esta tierra, de hijuemadres y corruptonios. Hoy no circula, y desde hace ya ratitos, la medicina y la atención de esmero humano en la clínica, el dispensario ni en el hospital público. Hoy no circula el precio bajo de la canasta básica familiar ni para cualquier chatarra que mengüe el rugido de tigre de las tripas.
Hoy no circula la seguridad social para la afición de sol, ni el salario digno de la persona humana.
Hoy no circula el kilovatio accesible, el agua abundante y potable, ni ninguna bondad en la esfera de servicio para el comecuandohay. Hoy no circula la seguridad para el empresario innovador, ni para el que respeta las reglas del juego. Hoy no circula la justicia de verdad: pronta, desprejuiciada, ecuánime.
Hoy no circula el proyecto estatal si no va la leonina tajada bajo la manga para el compadre hablado del ente ejecutor.
Hoy no circula el dirigente deportivo desprendido, honesto; sólo aquel de luz verde y estrella solitaria para hacer y deshacer con el proyecto autogol, selecciones futboleras y otros golazos al marco del arca abierta.
Hoy no circula el hombre desarmado, amante de la paz y la convivencia social.
Hoy no circula el político de ideas claras, en quien creer y votar y que piense en el interés colectivo y sí, clarísimo, en la trampa y el engaño.