24/05/2024
05:38 PM

Prioridades

    Y ahora ¿qué? Es la pregunta de los más optimistas puesto que la experiencia acumulada a lo largo de décadas nos proporciona respuesta inmediata más de los mismo o muy parecido.

    En estos días de descanso laboral cada uno ha dedicado sus horas muy libremente a lo que le agrada o a lo que le han permitido sus recursos, pero el regreso a la tarea diaria no siempre es con agrado y, sobre todo, en el ámbito oficial, cuesta agarrar algo de movimiento porque lo de rapidez ni en situaciones normales.

    Es pronto, al momento de redactar la columna editorial, referirnos al comportamiento de miles de conductores, la mayoría de ellos con sus familias, que se lanzaron a la carretera hacia sitios turísticos o lugares que se llevan muy adentro cuando se han tenido que abandonar, pero nunca olvidar. Las noticias son favorables, pero falta el regreso a casa y las caravanas en el ingreso a las ciudades. No podemos decir lo mismo de las tragedias por ahogamiento en ríos y mar, pues desde el inicio de estos días de descanso personal de salvamento hubo de emplearse a fondo para salvar vidas.

    Se cumplió el pronóstico del frente frío en la segunda mitad de esta semana lo cual, aunque parezca absurdo, ayudó a prevenir enfermedades por el abuso al sol, por la exposición necesaria si se está en la playa, pues el abarrotamiento turístico supera con creces la capacidad de atención de las municipalidades y las instalaciones hoteleras con afecciones solares. No tanto en quienes llegaron a ríos, pues la frondosidad boscosa en sus orillas brinda sombra para evitar los rayos solares.

    La celebración litúrgica con gran participación de feligreses tanto en los templos como en las calles se acercó también a la realidad cotidiana con esperanza para fortalecer su confianza y esclarecer la ruta de fraternidad y compromiso por una mejor sociedad. No es intromisión, como enseguida reaccionan voceros oficiales, sino deseos sanos para vislumbrar algo mejor para todos. En otros tiempos esas mismas voces se unían con un “no basta rezar”.

    “Esperamos un país mejor, un país con calidez, con mucho empeño, ya que no queremos vivir esa situación de desempleo, tampoco de migración porque la gente porque hay miedo, hay inseguridad, pero también migra porque hay desempleo, hay sufrimiento”, señaló el arzobispo sampedrano quien confía, con la unión y el esfuerzo de todos, en una “sociedad más justa que sepa construir fuentes de trabajo”.

    Destruyeron sin crear y ahora las oportunidades de empleo protagonizan el gran vacío y la inmensa tragedia en la vida nacional tal y como lo reconocen el sector empresarial y las organizaciones obreras, pero son otras las prioridades en el ámbito oficial.