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Planear planes

  • 05 noviembre 2023 /

    El desarrollo del fenómeno natural de lluvia, comúnmente conocido como vaguada o en algunos casos frente frío, pero no tormenta tropical o huracán, ¡Dios nos libre! nos hace recordar la tarea, numerosamente publicitada, pero no empezada, de la construcción de las represas en los dos grandes ríos que atraviesan el valle de Sula en su camino hacia el mar.

    Los expertos, asesores y funcionarios tienen la respuesta en los labios: vamos a iniciar la planificación de los planes de construcción para regular el caudal, instalar sistemas de riego y generar energía.

    El cuándo y el cómo quedan en el aire por lo que las palabras de hoy son como las de hace décadas cuando el Fifí, el Mitch y las tormentas Eta e Iota, cuyos desastres fueron tragedias para miles de familias y las mayores pérdidas para la economía nacional puesto que las fértiles tierras del valle fueron arrasadas por las inundaciones. Se multiplicaron las promesas en cada ocasión y no faltaron fotografías de sonrientes funcionarios en los lugares donde se llevarían a cabo las obras.

    Por enésima vez, la semana pasada la zozobra se apoderó de la población, cuya preocupación mayor se centró en los ríos Ulúa y Chamelecón cuya subida es observada en las estaciones medidores como precaución para calificar las alarmas y así prevenir daños a la población.

    La semana pasada las municipalidades, particularmente la de La Lima, mantuvo supervisión constante sobre el Chamelecón que atraviesa la ciudad, pues el alivio del canal Maya ha ayudado, pero la falta de mantenimiento impide su mayor eficacia.

    No es cualquiera cosa ni “comida de trompudos” la construcción de las represas, pero conocidos los daños, personales, productivos e infraestructura, es “para ayer” iniciar los trabajos sin multiplicar el discurso, sin escudarse en estudios sobre estudios o adecuación de estos que por décadas han permanecido en archivo con alto costo en el erario nacional. Hay que comenzar de nuevo como si lo hecho con anterioridad no sirviese para nada, lo de cada gobierno es lo mejor, lo único y lo que quiere el pueblo.

    Las represas para salvar el valle de Sula son necesidad urgente y, por tanto, prioridad lo cual contrasta con las solicitudes oficiales de ayuda hechas al gobierno de China.

    No hay mirada para el valle de Sula cuya población habrá de confiar, demasiada fe en estos tiempos de cambio climático, en que las rutas de los fenómenos naturales en el Caribe se alejen de nuestro país que se halla indefenso, sumamente vulnerable, como lo evidencian las fuertes lluvias de estos últimos días.

    Estar planificando los planes para proteger el valle de Sula es discurso viejo, necesitamos menos palabras y más acciones. Ahora ha sido lluvia, mañana...