30/11/2022
11:27 AM

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Olvidar lo aprendido

    Para quienes analizan los fenómenos sociales, individuales o colectivos, señalan la cultura como “lo que queda después de olvidar lo aprendido”. Por ello es necesario no solo saber aprender, sino asimilar lo recibido e ir generando, no antivalores, que también califican la cultura, para contribuir con un cúmulo de valores a la sana creatividad, al entendimiento y comprensión, a la solidaridad y el bienestar colectivo con apego a las normas y leyes en un país ordenado. Cultura es conducta, comportamiento, manifestación del ser de las personas.

    Más que introducirnos en el campo de la sociología, psiquiatría y otras ciencias para el análisis de las personas y sociedad, veamos algunas informaciones recientes sobre temas que contribuyen directamente a la cultura, no solo al saber, hoy postergado por la facilidad en el uso de la tecnología, de manera que la memoria, el recuerdo, hasta de fiestas familiares, ha pasado a llenar espacios en las redes sociales.

    Hablar de libros para la mayoría de los jóvenes es echar mano de un pasado que va siendo suplantado cada vez a mayor velocidad por la consulta en internet. Ahí está todo, dicen, por lo que el paso de las hojas, la sensibilidad en su grosor se pierde lo mismo que el gusto y el valor de las letras y los espacios que ayudan e invitan a seguir la lectura hasta el final.

    En San Pedro Sula 26 librerías ofrecen a la población obras clásicas y recién impresas, autores hondureños y literatos extranjeros.

    No son tiempos de bonanzas, pero hay lectores en búsqueda de novelas, poesías, ensayos y otras creaciones literarias y deberían recibir el respaldo de sectores oficiales, así como la creación, mantenimiento y ampliación de bibliotecas pues del saber y del conocimiento brota la cultura que nos acompaña y despierta sin necesidad de esfuerzo, gracias a lo que llevamos que ojalá sea bueno, pues también existe la cultura de la violencia, la cultura del odio y la cultura del más “fuerte”. Anticultura y antivalor.

    Los recientes títulos universitarios entregados a casi 600 jóvenes en la Unah-vs es el reflejo y evidencia del paso por las aulas, la captación de la enseñanza y la evaluación del saber para oficialmente presentar a la sociedad nuevos profesionales.

    Pero lo más importante, el documento de acreditación debiera llevar tras sí la cultura del hogar, amor y respeto, y la cultura de la vida universitaria en la que la apertura de horizontes para la comprensión, el entendimiento y la convivencia armónica sean los valores que salgan a flote.