18/05/2024
12:15 AM

Lo más flojo

    La cabuya se rompe por lo más flojo y es de sobra conocido que en la ruta del narcotráfico, del origen hasta el mercado, se halla en países pequeños, sumamente vulnerables por la impunidad y francamente débiles en las instituciones del Estado.

    No es excusa ni falacia, pero sí será de mayor efectividad la lucha contra la droga dirigida a los núcleos productores, a los que reciben los cargamentos en el norte y a los distribuidores callejeros, pero eso es otro cantar.

    La nefasta experiencia desde hace décadas sobre el inmenso poder de los traficantes, dueños de las áreas del puente entre productores, en el sur, consumidores en el norte, debiera ser más que suficiente para desarraigar el poder del tráfico de drogas, provenientes de Sudamérica, por nuestro país muy débil en sus fronteras y más débil aún en sus instituciones y personal.

    Lo sucedido en la una corte de Estados Unidos puede tener divergentes lecturas, pero lo que está claro es la maldad del cáncer de las drogas entre nosotros que debiera marcar, sin amnistía de ninguna especie, un hasta aquí con la necesaria astucia e inteligencia en la prevención y firmeza en la represión.

    Claro que esto con los sucesos recientes es apelar a “milagros”, pero la confianza y esperanza es el signo más claro de vida y a ellas debemos aferrarnos.

    Llenar las redes sociales y los medios de comunicación de opiniones y apreciaciones y caer en el silencio en los próximos días es lo habitual en la mayoría de estos casos que debieran exigir continuidad para llegar a la raíz desde el tronco mismo del árbol.

    No es tanto por las personas, todas ellas pasajeras, sino por la defensa y fortalecimiento de las instituciones en las que fundamentar la convivencia ciudadana en paz, justicia y libertad. Y aquí el nudo gordiano que seguirá nudo en la medida en que los organismos e instituciones del Estado se hallen sometidos a intereses personales.

    Necesitamos que la ley sea el espejo limpio y plano donde se refleje sin distorsiones queridas y búsquedas la vivencia personal y la realidad política y social de nuestro país. Tenemos ejemplos cercanos de caos o autoritarismo generados y sostenidos en una supuesta voluntad popular que nace y se multiplica en la fuente misma del poder.

    El hasta aquí debe ser honrado y sincero y, a lo mejor, en unas décadas nos sacudimos la cobija de guardianes en la ruta de la droga hacia el gran mercado, lo cual exigirá no sólo recursos del Estado sino moral y ética en particular de quienes tienen la responsabilidad de vigilar, proteger y afianzar el bienestar de los hondureños para que el mejoramiento en la calidad de vida sea nueva carta de presentación en la sociedad internacional.