22/02/2024
06:22 AM

Energía y agua

    La previsión, pese a las múltiples carencias, no ha desaparecido de la agenda, aunque se cierran los ojos y todo pasa como si nada fuese a pasar.

    Ver con anticipación, señales, indicios, conjeturas, abren puertas sin dar más pasos con responsabilidad pues hay un alto nivel en la carencia de prevención, prepararse de antemano para lo que viene o puede venir.

    Ahí está el dengue cobrando vidas por ausencia de acción anticipada. La época estival que no tardará en iniciar se anticipa con elevadas temperaturas, más que otros años.

    Es previsión, pero prevención se enreda en declaraciones, planes de manera que llegará la hora y ni a la carrera nos podremos librar de los daños.

    Dos más que significativos desafíos están a la vuelta de esquina. Agua y luz se hallan bajo riesgo. La primera por los fuegos forestales que arrasan miles de hectáreas cada año aumentando la desertificación, degradación de los suelos y desaparición de fuentes de agua con líquido mientras la riqueza forestal las protegía.

    La segunda, con un alto grado de fenómeno natural también, se concreta en demanda y oferta. La primera aumenta en verano de manera que supera a la segunda por la menor producción y por la red de distribución obsoleta.

    Todo ello se ha visto anticipadamente, pero la preparación para enfrentar lo que viene no está al nivel de los problemas y sus consecuencias, sobre todo en el campo de la energía, aunque se anuncia plan, no muy elaborado con el que paliarían los apagones en un cincuenta por ciento, la otra mitad del déficit a esperar que termine el verano. Es un poco de esperanza, algo así como agarrarse un clavo ardiendo, pues no hay acuerdo para que la industria maquilera utilice sus generadores de energía, lo que representaría un gran alivio al consumo nacional.

    Los cálculos de la previsión están hechos y proporcionan una prevención para prepararnos y que no agarre desprevenidos a la industria, comercio, centros educativos ni a los hogares pues las empresas funcionan con la energía necesaria y las familias la requieren para la actividad diaria de subsistencia.

    El déficit considerado por la Empresa Nacional de Energía Eléctrica es considerado el mayor peligro para Honduras, seguido de la desaceleración económica y de los posibles fenómenos naturales.

    La promesa de compra, endémica como una enfermedad, excusa, mediante licitación es un diagnóstico al que no se le da seguimiento como principal factor para evitar los apagones.

    En octubre del año pasado la ENEE debiera haber completado la gestión para la adquisición de 200 megas y poder disminuir el déficit de generación eléctrica, pero todo ha quedado en veremos sin que veamos ni sepamos nada. Previsión, sí. Prevención, ni un suspiro.