¡Pobrecitos!

En eso de la transparencia, sinónimo de decencia, los niveles son de altura de suelo en el ámbito político, de tal manera que los porcentajes van de la mano con aquellos otros proporcionados en fuentes oficiales sobre el pago de impuestos, reflejado en deudas y, lo que es peor, en la inscripción en el Servicio de Administración de Rentas, es decir, no tienen el Registro Tributario Nacional, RNT, que es expresión de ética ciudadana y disponibilidad firme de no saltarse leyes.

En la víspera, la Unidad de Política Limpia recordó a todos los “sacrificados” aspirantes a los cargos de elección popular la necesidad de presentar sus cuentas bancarias para tener no solo indicios, sino acercamiento a la verdadera información sobre el financiamiento de las actividades proselitistas.

Más grave es la situación de un gran número de estos “laboriosos y entregados” aspirantes con el fisco nacional. El 30% de los más de 28 mil interesados en salvar el país, los municipios, etc. Más de ocho mil no se hallan ni registrados. No pidan colores ni banderas. Los tres partidos en contienda adolecen de la misma lacra que es reflejo de una situación crónica en la que “todo se vale”.

Dicen que son comicios internos, primarios, pero qué se puede esperar de quien ni siquiera reconoce el deber de pagar impuestos, que lo haga, es otra canción. Pero, por lo menos, como la cédula de identidad, la licencia de viabilidad u otros documentos, el RNT es necesario para ciertos trámites en la administración pública o ¿será que como comunes ciudadanos ya se lo saltan? ¿Y cuándo lleguen al trono?

En esto de la política la experiencia, no de tres semanas, sino de décadas, nos enseña con visión generalizada que cada ciudadano actúa de acuerdo con sus intereses, lo mismo que candidatos, funcionarios y organizaciones. Aquello del bien común que su pariente cercano el sentido común presenta como meta, es también el menos común. No faltan, aunque sean pocos, quienes entienden la política en el marco del interés general con eficiente organización de los poderes públicos para el bienestar de la población.

Con lo que señala la Unidad de Política Limpia y los datos proporcionados por el Servicio de Administración de Renta no queda más que decir ¡pobrecitos! Ni para disponer del RTN o ahorros tienen capacidad, por algo aspiran a cargos de elección popular.