Las votaciones del 14 de marzo

Ante unas votaciones atípicas, como todo lo que transcurre en esta pandemia, los comisionados del Consejo Nacional Electoral (CNE) han advertido que estas elecciones primarias e internas del 14 de marzo se realizarán con enormes dificultades por la emergencia del coronavirus, y esperan que los movimientos políticos y precandidatos tomen todas las medidas sanitarias necesarias para no seguir elevando el número de contagios y fallecidos.

Una justa preocupación, porque nos llaman a ir a esos centros de votación sin que ni la población mayor haya recibido la vacuna y enfrentando altísimas estadísticas del covid-19: más de 4,100 muertos en Honduras a un año de pandemia.

Quienes tienen ya decidido por quién votarán —tarea difícil en tiempos de crisis de liderazgo político—, enhorabuena y a cuidarse considerando mascarilla doble, distanciamiento y mejor si lleva gafas o protector facial para prevenir cualquier descuido.

Según el dato del CNE, unos 4.8 millones de hondureños están aptos para votar y elegir a los candidatos para casi 3,000 cargos, entre ellos los candidatos a presidente, tres designados, 298 alcaldías municipales, 128 diputados y sus suplentes, además de los 20 al Parlamento Centroamericano (Parlacen).

En estas elecciones participarán tres de los catorce partidos legalmente inscritos —el Nacional, Liberal y Libertad y Refundación (Libre)—, pero del ambiente se deduce que, de nuevo, demasiados hondureños no tienen planeado asistir a estas votaciones que son previas a los comicios generales del 28 de noviembre.

Ese desinterés juega en contra del país, pero es el resultado del desencanto, de la decepción con los políticos y la desilusión del sistema. La desconfianza sobre la institucionalidad que ha crecido alimentada por los escándalos que nos han avergonzado. Una sociedad que ahora sufre más desigualdad y está frustrada con su democracia, sobre todo ahora que la pandemia ha terminado de desnudar nuestras debilidades crónicas como nación. Y sí, el covid-19 es una de las inquietudes para asistir a estos comicios, pero la más grande preocupación sigue siendo a quién confiarle el voto, cómo conseguir esos líderes que el país necesita para enfrentar los grandes problemas que nos agobian.

¿Están esos líderes en esas papeletas? Porque si están allí, deben esforzarse por convencernos para que cumplamos con optimismo ese deber ciudadano.