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Divide y...

No toda explicación, responsabilidad o culpa habrá que buscarla afuera, aunque se eche mano de la pregunta primaria o base de toda investigación: ¿Quién o quiénes serán los directa y principalmente beneficiados con el malestar, las erosiones o la crispación en las relaciones de un organismo o institución? Decimos esto puesto que causa conmoción que entre un grupo de personas con misión de enfrentar uno de los mayores flagelos de nuestra sociedad, la corrupción, por proyectar imagen personal o por hacer un buen trabajo a quienes no les agrade y trataran de boicotear haya que recordarles aquello de “divide y vencerás”.

En su edición del lunes LA PRENSA presentó, muy detalladamente, la situación interna del Consejo Nacional Anticorrupción en el que el Consejo Técnico Ejecutivo y la dirección tienen sus desavenencias lo que, sin duda, afectará la labor urgente y necesaria contra la corrupción, muy meritoria por los casos emblemáticos que han llegado a los tribunales, algunos de ello judicializados, otros a la espera de que el Ministerio Público presente requerimientos, pues las pruebas están ahí.

La piedra de tropiezo que pone en la mira al CNA sobre el que ha girado durante años la confianza de los hondureños en la larga y compleja lucha contra la corrupción, se halla en el protagonismo de la directora Gabriela Castellanos dentro de la institución en búsqueda de “fines de protagonismo político”, ajenos totalmente a la naturaleza del organismo anticorrupción, precisamente para tener manos libres y conducir las actividades hacia la investigación de la corrupción, de manera que los delincuentes de “cuello blanco” sientan “pasos de animal grande”, teman la represión, la justicia en los tribunales y así contribuir al adecentamiento en el manejo de los bienes del Estado.

Las espadas están en alto, pero ya hay quien “mueve el petate”, aunque la directora, que es quien da la cara y a quien los hondureños identifican plenamente en la lucha anticorrupción, mantiene creíbles credenciales ante la mayoría de hondureños, la cooperación internacional y la representación diplomática de EUA. A última hora las aguas han remansado con la negación de cambios y la recepción del voto de confianza para la directora por parte de la asamblea.

No es momento de división; podrá haber disparidad de criterios y multiplicidad en apreciaciones, pero la meta para la dirección y la asamblea del CNA es única e insoslayable, duro a la corrupción sin miramientos partidistas ni acopio personal en sustento de aspiraciones políticas. Todos y con todo contra la corrupción sin caer en la trampa porque la división es puerta abierta a la derrota.