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Borrón y cuenta nueva

  • Actualizado: 31 diciembre 2018 /

Este año que hoy estrenamos nos sitúa, como país, ante diversos retos.

San Pedro Sula, Honduras

Cuando se quiere recomenzar, o poner fin a una situación incómoda o desagradable solemos decir: “borrón y cuenta nueva”; y es posible que ahora que comienza un nuevo año se nos haya venido esta frase más de una vez a la cabeza.

Sucede, sin embargo, que aunque sea saludable tener la intención de olvidar los días o momentos aciagos también es necesario echar mano del pasado, sobre todo para tomar lecciones y no volver a cometer los mismos errores.

Este año que hoy estrenamos nos sitúa, como país, ante diversos retos. Y esos retos nos obligan a examinar con objetividad los hechos que marcaron la vida ciudadana del dos mil dieciocho y proyectar con prudencia unos planes que nos lleven al desarrollo y aseguren la paz social.

El año recién pasado vivimos situaciones tanto positivas como negativas y de ellas hay que partir para concebir mejor el que tenemos por delante. Hubo mejoría en seguridad pública, descenso en la cantidad de muertes violentas, ascenso en la percepción que se tiene sobre nuestro país fuera de nuestras fronteras, crecimiento en el sector turístico, más exportaciones de productos no tradicionales, un diálogo político que no tuvo todo el éxito que esperábamos, pero que dejó acuerdos no despreciables, una baja en el precio de los carburantes en el mercado internacional, crecimiento en el sector construcción; solo para mencionar algunos datos positivos.

Por otro lado, encontramos hondureños, sobre todo procedentes del ámbito político, que mantuvieron actitudes tercas y confrontativas, que estuvieron todo el año lanzando amenazas contra la armonía social, una educación pública ayuna de calidad, unos servicios de salud estatales deficientes y el fenómeno de la migración colectiva que fue aprovechada por los mismos políticos, para generar escándalo y señalar culpables.

Ante un dos mil diecinueve fresco y recién comenzado es indispensable reflexionar tanto sobre lo positivo como sobre lo negativo para hacer borrón de lo que sea necesario y recomenzar las cuentas con una actitud positiva, abierta y optimista.

Urge hacer borrón de la confrontación política, porque no beneficia a nadie: ahuyenta la inversión, influye hasta en la salud física y mental de los que aquí vivimos y nos hace ver hacia afuera como irredentos trogloditas. Es natural que haya posturas encontradas y se ofrezcan distintas soluciones a los problemas que nos aquejan. Pero la salida a todo debe ser el diálogo, el consenso, el respeto al otro, la búsqueda civilizada de acuerdos.

Las cuentas nuevas deben incluir un amplio pacto por Honduras, una actitud fraterna ajena a las descalificaciones, una preocupación por todos los hondureños, no solo los del mismo partido, no solo los que piensan igual.

Este hermoso país no tiene un solo dueño, es un país que hemos construido y debemos continuar construyendo entre todos.