18/04/2024
10:16 PM

¡Que vivan los viejos!

Renán Martínez

Es normal que al llegar a la adultez comencemos a olvidar hasta los nombres de personas muy conocidas o el lugar donde dejamos las malditas llaves, porque al ir avanzando en edad se van desgastando las neuronas. Obviamente que la vejez es inexorable. Sin embargo, puede ser más placentera si ejercitamos las facultades mentales para ralentizar el desgaste neuronal y adoptamos actitudes positivas frente a la vida.

Decía el escritor Gabriel García Márquez al filo de sus 80 años: “Un día te despiertas y eres viejo, así sin aviso”. El maestro del Realismo Mágico estaba perdiendo paulatinamente la memoria y no podía responder preguntas sencillas de manera coherente. No obstante, no perdía su buen sentido del humor, pues en momentos de lucidez solía bromear con las personas que lo visitaban en el hospital en sus postreros días. “Estoy perdiendo la memoria, pero lo bueno es que se me olvida que la estoy perdiendo”, bromeaba. También le gastaba chanzas al personal que lo cuidaba: Reclamaba porque lo trataban como a un niño, mas luego sonriendo expresaba: “Por suerte me gusta que me traten así”.

Un estudio realizado en 2020, dice que la lectura diaria puede mejorar la memoria verbal y la concentración en adultos mayores. Los autores del estudio sugieren que leer regularmente contribuye a prevenir el deterioro cognitivo relacionado con la edad. También permite escapar de las tensiones cotidianas, expandir el vocabulario, así como mejorar las habilidades expresivas.

Dicen, además, los entendidos, que las personas mayores que realizan alguna actividad física coordinan mejor sus movimientos. Esto ayuda a reducir el riesgo de accidentes como tropezones o caídas propias de la tercera edad. Otra gran ventaja de mantenerse activos es que el estado anímico mejora enormemente, además de que reduce el estrés y el insomnio.

Debemos considerar que, al igual que las anteriores etapas de la vida, como la niñez y la juventud, la vejez tiene su propio encanto. Por tener más tiempo viviendo en este planeta, las personas de “la tercera vida”, como las llaman en otros países”, disfrutan de mayor sabiduría controlan mejor sus emociones y son capaces de desterrar los pensamientos negativos. Simplemente no pierden el sueño por decepciones, ni reniegan por situaciones que no podemos cambiar como el estado del tiempo.

Por todo lo expuesto, quienes ya sobrepasamos los 75, debemos sentirnos orgullosos por haber llegado tan lejos, mientras otros, por diversas razones, quedaron a mitad del camino. Bien o mal ya cumplimos nuestra misión en la vida y por tanto merecemos ahora dedicarnos más a nosotros mismos y en definitiva a ser felices. Los infelices son las personas insensibles, quienes proclaman que los viejos deben darse prisa y morir porque ya no son productivos. No valoran lo que les dieron sus mayores.