Rafael J. de Estéfani, economista español, continúa exponiendo su punto de vista: Presto atención a lo que se dice en los informativos o en los sucesos sociales, mientras realizo mis oraciones y meditaciones. Cada día me sorprendo a mí mismo sorprendiéndome: ¡Todo va mucho peor que mal! Los países de nuestro entorno están cayendo en picada (económicamente hablando). Se devalúan las monedas, aumentan las deudas de nuestros países. Las huelgas en aumento, los jóvenes no encuentran trabajo, las hipotecas no se pueden pagar, los políticos inmersos en tramas corruptas. No hay solución.

Me dan ganas de dejar mis oraciones, apurarme el café, regresarme a la cama y huir de la realidad. Pero, en esto, reflexiono y no porque los informadores me den pie para realizarlo. ¿Qué aprendí en la universidad? ¿No existe en todos los manuales de la economía un capítulo o varios dedicados a las crisis? ¡Ya basta!

Es verdad que la situación actual no es fácil, que las noticias tremendistas son reales y no podemos ignorarlas. Pero yo siempre he tenido como tema ante la adversidad una frase de Martin Luther King “aunque supiera que mañana el mundo se destruiría yo plantaría hoy mi manzano”. ¡Qué belleza de frase! Si todos fuéramos capaces de ante lo negativo crear un pequeño gesto de esperanza, probablemente el color negro se tintara de todas las tonalidades del arcoíris. Esta es una actitud moral ante la adversidad y también evangélica. (¿Por qué preocuparnos del comer y del vestir? ¿Quién viste a los lirios del campo y da de comer a las avecillas? Preocupaos del Reino y lo demás se os dará por añadidura).

Propongo este nuevo principio moral, el principio del manzano: ¡ante cualquier atisbo de destrucción planta tu manzano. O dicho de una forma más académica: procura que tu obrar se convierta en signo de esperanza para toda la humanidad.

No nos quedemos solo en lo negativo, partamos de ello para crear algo nuevo y diferente. Especialmente en este tiempo de pandemia. ¿Se apunta usted?