Errores e imprecisiones aparecidos recientemente en revistas científicas, como una imagen de una rata con un pene gigante u otra de una pierna humana con demasiado hueso, revelan el uso cada vez más extendido de la inteligencia artificial (IA) en estas publicaciones, en detrimento de su calidad.
Si los especialistas interrogados por la AFP reconocen el interés de instrumentos como ChatGPT para redactar contenidos, sobre todo en materia de traducción para investigadores cuyo lengua materna no es el inglés, las rectificaciones realizadas recientemente por algunas revistas apuntan a prácticas deshonestas.
A principios de año, una ilustración de una rata con unos órganos genitales sobredimensionados, muy compartida en redes sociales, llevó a la retirada de un estudio publicado en una revista de la editorial universitaria Frontiers, un actor importante en el sector.
El mes pasado, otro estudio había sido retirado tras presentar una imagen de una pierna humana donde había más huesos de lo habitual.
Pero más allá de estas imágenes erróneas, la mayor sacudida para el sector procede de ChatGPT, el programa conversacional desarrollado por la empresa estadounidense OpenAI.
En marzo, un artículo publicado por el grupo editorial científico británico Elsevier se hizo viral porque su comienzo era “Por supuesto, aquí tiene una introducción posible para vuestro tema”, una fórmula típica de las respuestas de ChatGPT.
Estos errores, que escaparon a los controles de los expertos encargados de releer los estudios, son poco frecuentes y probablemente no superarían los filtros de las revistas más prestigiosas, afirmaron varios especialistas a la AFP.
El empleo de la IA es a menudo difícil de detectar, pero parece que aumenta en la literatura científica. Andrew Gray, un bibliotecario del University College de Londres, ha examinado minuciosamente millones de artículos científicos buscando palabras como “meticuloso”, “complejo” o “loable”, a menudo sobreutilizados por la IA.
Según él, al menos 60,000 artículos se realizaron con ayuda de la IA en 2023, un 1% de la producción anual, y en 2024 debe de producirse un “aumento significativo” de estas cifras.