26/02/2024
12:13 PM

Honduras en el banquillo

Juan Ramón Martínez

Días antes, nos lo insinuó Maribel Espinoza. No creímos que la acción anunciada fuera un cuestionamiento a la actuación del gobierno de Libre por miembros del Partido Republicano; y menos, desde el Capitolio de los Estados Unidos. Por ello, la sorpresa de todos. Mayor la de Manuel Zelaya, real gobernante de nuestro país. Aunque no es la primera vez que se somete a escrutinio un gobierno, la cuestión ahora es que la crítica es más certera; y el enfoque más grave. Que no provenga del Ejecutivo, sino del poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado es más preocupante. Como antecedente, la extradición de JOH fue conocida en una de sus deliberaciones por parte de un comité interno de la representación popular de los Estados Unidos.

Las deliberaciones, con la participación de diputados hondureños, fueron muy puntuales. Las acusaciones precisas. El gobierno actual, que poco respeta a los críticos nacionales y menos a sus adversarios, tiene ahora un reto –el más serio de su corta historia al frente del Ejecutivo– que no puede ignorar. Ni descalificar. Hay que reconocer el peso de la opinión pública de los Estados Unidos; la influencia de las declaraciones de sus legisladores y el papel de los políticos en la vida hondureña. Paulino Valladares escribió en 1907 que en Washington “está la madre del cordero”.

Nada de lo que se afirmó en la sesión del Capitolio por parte de los republicanos, es falso. El supuesto que los Estados Unidos no tomaba en serio las posturas “socialistas” del gobierno de Xiomara Castro –en realidad dirigido por Mel Zelaya– es equivocado. Todo lo que ocurre en Honduras es objeto de interés de todos los países democráticos del continente. Que siguen con preocupación el discurso político antiimperialista de “chiclets” Adams de Mel, Xiomara Castro y otros miembros del gobierno. Aunque muchos creemos que la incompetencia de los gobernantes actuales hace improbable que Honduras se incline hacia posturas definidas antiestadounidenses, ello no es compartido por la derecha republicana. La congresista María Elvira Salazar, representante de un distrito de Florida, está muy influida por la dolorosa experiencia de los inmigrantes latinos que han huido de los gobiernos totalitarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Además, es muy activa, como en su oportunidad lo fuera el senador Marco Rubio.

Es evidente que el gobierno está en el banquillo. Es objeto de crítica atención. Por lo que es obligado que reaccione y en forma ordenada y coherente. Este cuestionamiento de los republicanos es compartido por dos terceras partes del electorado nacional. Por ello, exigir la no intervención en los asuntos hondureños es insuficiente. Hay que partir que los juicios de los republicanos en el Comité de Asuntos Exteriores, son propios de la dinámica política de Estados Unidos, y una evidencia que la deriva autoritaria del gobierno de Libre y las posturas antiestadounidenses están haciendo mella en aquel país. Ahora es la derecha; mañana serán los demócratas, especialmente si aquí no recuperan el buen juicio. Y, en vez de provocar, sin respaldo interno, hacen uso de la diplomacia y la habilidad para neutralizar lo que son las primeras indicaciones de rechazo en contra de la inclinación suicida en su proyecto de socialismo continuista.

Aunque no representan las opiniones del gobierno de Biden, es conocido que este tampoco guarda mayor respeto por el gobierno de Libre. El que no lo hayan invitado a la Cumbre de las Américas es indicación que los desplantes de Honduras, la cercanía de Xiomara Castro con México, Venezuela, Cuba y Nicaragua, no son la mejor línea a seguir. De repente, rectificar, está emparentado con refundir.

las columnas de LP