24/11/2025
11:20 AM

Guía de la imperfecta familia perfecta

En agosto, mes del matrimonio y la familia, ponemos nuestra mirada en la familia, esa institución mundial, comunidad de personas que viven juntas unidas por los lazos del parentesco, de la filiación y el amor.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Muchos al pensar en su familia puede que sientan que la cabeza les da vueltas, recordando agravios, ofensas, indiferencias, malos entendidos y traiciones de todo tipo. Puede ser que alguien, al leer estas líneas, diga: “La familia no es bella, no es lugar de fraternidad”. Esta guía es para responder a la pregunta: ¿Cómo puedo recuperar la fraternidad en mi familia imperfecta? En primer lugar recordemos que todas las familias tienen problemas. Las únicas familias sin problemas son las que están en el cementerio.

1. Reconocer que somos poco fraternos: Exigimos honor y amor y somos avaros en la estima y la bondad con nuestro prójimo. Tengan cuidado con la frialdad y la indiferencia en las relaciones familiares.

2.No hagas a los demás lo que no quieras que hagan contigo: La regla de oro es bueno decirla en positivo, es decir, “haz a los demás lo que quieres que hagan contigo”, pero en su sentido negativo es también importante, pues las heridas que provocas tardan en curarse y no dejan igual la relación. Si todos practicáramos este principio, la sociedad entera podría cambiar.

3. Dispongámonos plenamente a escuchar a los demás: Hoy más que nunca se ve la necesidad de escuchar más que de hablar. Hoy mucha gente habla y habla, incluso en más de un idioma, pero no escuchamos. Cuando escuchamos a otra persona, quien nos comparte sus sentimientos, situaciones, pesares y angustias, podemos fortalecer la esperanza y el sentido de la vida familiar.

4.Perdonarnos mutuamente: quien cree que no hay nada de lo que tenga que ser perdonado es un soberbio y un ciego. No pensemos que podemos tirar la primera piedra (Jn 8, 9).

Para vivir en el perdón tenemos que tener un corazón. Para aprender a perdonarnos mutuamente tenemos que vivir dentro de nosotros el arrepentimiento y el dolor cristiano, reconocer que nos equivocamos, que hemos violado los proyectos de Dios y hemos empobrecido y dañado la comunidad familiar.

Así obtendremos un corazón que no quiera volver a herir al otro, de resarcir de algún modo los daños hechos y de orar a Dios pidiendo perdón.

5.Colaboremos juntos en el bien común: Con concordia, hasta las pequeñas realidades crecen, y sin ella, hasta las más sólidas se derrumban. Buscar el bien común significa recordar que en el Padre nuestro pedimos por las necesidades de todos: “…danos hoy nuestro pan…, perdónanos…. No nos dejes….líbranos...”.

¿Será posible hacer todo esto? ¿Mi familia imperfecta puede mejorar y ser perfecta? En el capítulo 17 del Génesis, Dios le dice a Abraham: “Anda en mi presencia y sé perfecto” y en ese momento Abraham tenía 99 años. O sea que todavía estamos a tiempo.