25/06/2024
05:17 AM

El poder de un propósito personal

Elisa Pineda

Es muy común escuchar la frase “si la vida te da limones, has limonada” como una representación de que debemos utilizar los recursos con los que contamos, con creatividad, con las limitaciones que tengamos y a pesar de ellas, para alcanzar un propósito en la vida.

Cada quien tiene ese propósito personal, que debe descubrir. Aquellas personas que lo logran, dedican sus esfuerzos permanentemente y se apasionan por ese propósito, se convierten en ejemplo para las presentes y futuras generaciones.

Pensaba en esto hace pocos días, al visitar Santa Rosa de Copán, una ciudad querida y muy ligada a mi vida. Esa vez no me invadía la alegría, sino la tristeza por la muerte de José Pineda Escalante, el creador de la marca Copan Dry.

En el camino, era ineludible hacer acopio de un cúmulo de recuerdos en los que él era partícipe. Lo recordé fuerte, alegre, decidido, siempre dispuesto a dedicar atención a las personas, con la cualidad invaluable de hacernos sentir especiales.

Desde que era una niña, me acostumbré a ver a don José Pineda, mi tío, vestido para el trabajo, con zapatos fuertes, dando pasos firmes. Con su torno y su creatividad daba forma a múltiples cosas, como si se tratara de una representación gráfica de lo que sucedía en su mente, siempre pensando en cómo hacer crecer su idea y que ésta contribuyera a visibilizar aún más a su amada ciudad.

Era una persona genial, en el amplio sentido de la palabra, así pudo continuar el legado de sus padres, al lado de su esposa e hijos, haciendo realidad un sueño: un refresco que se ha convertido en un símbolo del orgullo copaneco.

El hombre a quien le dimos un último adiós hace pocos días era obstinado con aquello en lo que creía. Investigaba, estudiaba, hacía pruebas buscando ser competitivo y defendía sus ideas como pocos.

Ese carácter fuerte debió forjarse con el paso de los años. La vida lo colocó en circunstancias difíciles muchas veces, desde niño, cuando tocó pasar por tiempos de grandes limitaciones, cuando su padre tuvo que permanecer en el exilio, a causa de sus ideas políticas.

Hacer realidad los sueños puede ser una tarea difícil, pero el secreto está en la perseverancia. Don Chepito, como se le conocía en Santa Rosa, se convirtió en la cabeza de Copán Industrial cuando falleció su padre, don Ricardo. Bajo su dirección, no solamente dio continuidad a las ideas de su padre, sino que le imprimió las propias, sellándolas con la marca que hoy conocemos.

Don Chepito supo trascender, no solamente en lo empresarial, sino también como un ciudadano responsable, participando en la vida social, cultural y política de su ciudad natal.

La vida muchas veces le dio dificultades: en una ciudad en la que el agua no era abundante, la investigación debía ir acompañada de inversión. También requería de profesionales capaces de dar impulso a sus nuevas ideas. Encontró la forma de hacerlo, con sus hijos, y de convertir su sueño personal en uno colectivo.

A pesar de su ausencia física, el recuerdo de don José Pineda Escalante, Chepito, continuará porque sus ideas trascendieron. Con las dificultades y las oportunidades que la vida le dio -como los limones de la frase- logró hacer algo más que limonada: hizo Copan Dry, desde Santa Rosa de Copán, un orgullo para Honduras.