22/05/2024
01:35 AM

El mensaje que transmitimos

  • 26 marzo 2023 /

Claramente cualquier relación (amistosa, laboral o romántica) tiene un inicio, aquel primer encuentro que fue decisivo en el curso que tomó la historia.

Todos en algún momento o situación hemos sentido la necesidad de dar una buena impresión. Ya sea en una reunión de amigos, una entrevista de trabajo o una cita romántica.

La primera impresión que causamos es importantísima y, sin embargo, muy pocos prestan atención a lo que realmente podría ayudar a transmitir una imagen positiva en los demás.

Casi siempre ponemos nuestro interés en el vestuario, manos, cabello, zapatos en fin, en lo que tiene una inmediata exposición y esto definitivamente es importante ya que: “Como te ven te tratan”. No podemos restarle importancia a nuestra apariencia personal, esta puede ser un gran aliado a la hora de intentar alcanzar algo, ya lo decía la gran Coco Chanel: “Puedes conseguir lo que quieras si vistes para ello”.

Una apariencia descuidada, inapropiada o exagerada, francamente señalará cosas negativas de nosotros en primera instancia, claro que sí.

El problema es ocuparnos únicamente de esto y olvidar otras cosas que a la larga serán mucho más valiosas en nuestras futuras relaciones: Un simple apretón de manos transmite la seguridad de la persona (si es fuerte) o lo poco confiable que puede ser alguien (si es flojo) por ejemplo. Usar un vocabulario soez puede dejar una muy mala impresión en otros (no podemos hablar de la misma manera que hablamos con amigos, en todos lados. Hay un lugar y momento para cada cosa). El tacto es importante a la hora de manifestar algo a alguien, nuestra delicadeza para decir las cosas o la falta de esta, indicará la clase de persona que somos. Atender el celular en lugar de a la persona que tenemos enfrente, nos muestra como irrespetuosos y no mirar a los ojos de quién nos habla podría indicarle que no estamos interesados en lo que dice. Modular la expresión emocional hablará muy bien de nosotros y de nuestro autocontrol y, ¿quién no ama a las personas con sentido del humor? Ellos son siempre bienvenidos a cualquier fiesta y seguramente conseguirán mucho en una cita o una reunión laboral. La falta de habilidades sociales es una de las mayores razones por la cual existe ( y seguramente que todos conocemos a alguien por ahí) tanta gente linda con tantas cosas importantes que decir, con tanto por compartir, pero sola. Y es que no todos nacemos con ese tipo de talento. La buena noticia es que puede desarrollarse, podemos aprender esa magia de comunicarnos exitosamente con otros, pero primero será necesario que nos demos cuenta de nuestra carencia y luego hacer algo al respecto. Necesitaremos aprender que no será fácil llevar una vida social satisfactoria si no aprendemos a escuchar, a saludar y presentarnos al llegar a un lugar (o al iniciar una llamada telefónica), a dejar nuestras preocupaciones y pendientes guardados en una cajita hasta que estemos listos para atenderlos y no cargar con ellos a donde quiera que vamos. Nos podemos perder la oportunidad de conocer gente maravillosa que anda por ahí si no perdemos el miedo a iniciar una conversación, si caminamos con la vista clavada al suelo e insistimos en el pensamiento de que no necesitamos de nadie para estar bien. Ni dependientes emocionales ni solitarios empedernidos, busquemos el punto medio, es difícil a veces, pero tratemos. Por naturaleza, los humanos somos seres sociales. Esto significa que nuestro estado ideal tiene que ver con estar rodeados de otros, de compartir lo que pensamos, lo que sentimos y lo que tenemos con esos otros.